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PSOE-PODEMOS CLM: LA GUERRA PERMANENTE ENTRE ALIADOS
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PSOE-PODEMOS CLM: LA GUERRA PERMANENTE ENTRE ALIADOS

martes 16 de febrero de 2016, 18:02h

Desde diciembre andan de escaramuzas y están en un “sí, pero no y en un no, pero sí”. El pacto PSOE-Podemos en Castilla-La Mancha es el juego de la desconfianza. Utilizando la terminología de Pablo Iglesias, es la pelea para determinar cuál es el macho alfa.

Todo empezó a cobrar forma en otoño. Ya se habían fijado los sueldos, los liberados y las cuotas de poder institucional. Pero otoño es la época del debate de los Presupuestos del Gobierno. El Estatuto de Autonomía establece que el ejecutivo debe presentarlos en el Parlamento para su debate y votación antes del 1 de octubre. La tradición es presentarlo el propio día 1. Pero este año, con unas elecciones generales a las puertas aconsejaban al Gobierno no fiarse de su leal aliado.

La desconfianza mutua se ha instalado en ambas formaciones

Y no debía faltar razón en esa desconfianza. En la vecina Extremadura, donde también hay pacto, Podemos se la jugó a Guillermo Fernández Vara posicionándose en contra de los Presupuestos, la ley anual más importante que determina los gastos y su jerarquía, los niveles de presión fiscal…

El presupuesto para 2016 podía esperar y con esa espera todas las urgencias del rescate social. Celebradas las elecciones generales, se retomó el asunto y en el Gobierno dieron por sentado que para el 28 de diciembre se celebraría un pleno de las Cortes en el que se aprobaría el techo de gasto, condición previa a la presentación y debate del Presupuesto. Y el socio leal dijo que no, que no aprobaba el techo de gasto. El presidente de las Cortes y número dos del PSOE castellano-manchego, Fernández Vaquero tuvo que abortar la celebración de ese pleno el mismo día en el que se iba a fijar la fecha, la hora y el contenido del mismo. El macho alfa de Podemos había enseñado su poderío. El presidente Emiliano García Page tuvo que intervenir en el desencuentro y llamar al jefe de filas de su aliado. Tras la negociación, se acordó el techo de gastos y como manifestaba un alto cargo de Hacienda se entró en el “proceso de modificaciones de crédito” para ultimar el presupuesto, o lo que es lo mismo, la negociación de determinadas partidas de gasto. El 14 de enero, en un pleno extraordinario quedó aprobado el techo de gasto, con lo que se abría la puerta al debate presupuestario.

En las últimas semanas han escenificado sus diferencias en varias ocasiones para tratar de demostrar quién manda

Pero los aliados siguieron a la greña. Celebradas las elecciones, Pedro Sánchez se mostró partidario del diálogo y el pacto con Podemos. La formación morada, por su parte, marcó la línea roja de la celebración del referéndum catalán. Consciente de lo que eso suponía para los electores castellano-manchegos y dada su rivalidad con Pedro Sánchez, nacida en época de las primarias, García Page se desmarcó y el 24 de diciembre recordó que los pactos no eran cuestión del secretario general del PSOE, sino del comité federal.

El diputado castellano-manchego de origen y vinculación con Cataluña, García Molina tomó nota. Cumplió su acuerdo del techo del gasto, pero la volvió a liar para el siguiente pleno de las Cortes. Quiso hacer esperar a la Junta de Portavoces y a la Mesa en las que se debían debatir los asuntos a incluir en la sesión plenaria. Llegó tarde en un gesto que acabó con la paciencia del presidente del Parlamento, Fernández Vaquero quien dio trámite a las reuniones de Junta de Portavoces y Mesa sin los representantes de Podemos y que fijaron el pleno para el día 28 de enero.

García Molina quiso dejar claro de nuevo quien es el macho alfa en esta relación. Los diputados de Podemos no asistieron al Pleno dejando al PSOE en minoría. El PSOE llegó a perder una votación frente al PP. Ese día, los diputados de Podemos prepararon una buena escenografía mediática. No asistían a la sesión, pero estaban en el Parlamento. Y antes que nada tocaba dar una rueda de prensa. García Molina lo deja claro: “Page está más centrado en decirle a Pedro Sánchez con quien debe gobernar que en lo que pase en Castilla-La Mancha”.

La cosa estaba clara, pero por si no era suficiente García Molina dejó otro mensaje: "Si uno no cumple lo que promete hay que hacérselo cumplir y si no hay que prescindir de él”. A lo que un alto cargo socialistas señalaba a esta redacción: “estaría bien que lo hicieran ellos con el tema de los sueldos”.

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