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El relato del proceso en Castilla-La Mancha
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El relato del proceso en Castilla-La Mancha

jueves 14 de diciembre de 2017, 20:53h

Tiene el presidente el síndrome del Palacio. No es un mal médico. Es un mal de la política. Consiste en refugiarse en los despachos desde donde sólo sale a actos institucionales programados, alejados del contacto con el pueblo llano. Las causas están a caballo entre el miedo y la soberbia. Una veces unas, o las otras, o ambas. Es lo que en política también se conoce como el encierro en su torre de cristal, que suele aparecer a partir de la mitad de la mitad de legislatura, alimentado por los pretorianos del presidente.

Así las cosas, no es de extrañar que cuando recientemente pidiera consejo a un profesional de la comunicación política, este le apuntase que buscase un buen candidato para Ciudadanos. La frase tiene su aquel, porque revela que el presidente y sus expectativas electorales van a la baja, las de Podemos también y que Ciudadanos podría llegar a ser la llave. Algo que ya revela la encuesta que circula y que ha anticipado clm21.es. Siempre y cuando el PP no alcanzase la mayoría absoluta, que la encuesta le dice que sí y que no, que toca con sus dedos el ansiado diputado 17. También pone de manifiesto la falta de estructura y de liderazgo del partido naranja en Castilla-La Mancha y la influencia que ha tenido el PSOE en el mismo, como sucedió en la provincia de Toledo.

Y en medio de esa influencia, al socialismo oficial le ha sorprendido que los naranjas firmaran la moción de censura contra el alcalde socialista de Quintanar. Lo leen en clave local. Y más les vale. Siguen en la idea de que tienen bajo control a los de Albert Rivera, mientras gobiernan Castilla-La Mancha con los de Pablo Iglesias y golpean con palabras gruesas a los de Cospedal. Y, en su estrategia, se preparan para que medios afines den cancha en la intensidad deseada a los naranjas.

Y los morados, que han perdido lo que ellos llamaron la transversalidad para situarse, tras fagocitar a IU, en la izquierda más allá del PSOE, andan fijando cada vez más esa línea. Basta con ver al portavoz parlamentario David Llorente, un anticapitalista congruente con sus convicciones, citar emocionado a Carlos Marx desde la tribuna de las Cortes para apuntar soluciones a los problemas de Castilla-La Mancha.

Siguen en la idea de que tienen bajo control a los de Albert Rivera, mientras gobiernan Castilla-La Mancha con los de Pablo Iglesias y golpean con palabras gruesas a los de Cospedal

Y decía ese experto en comunicación política que el gobierno regional tiene tintes sectarios. Es una forma educada de verbalizar que hay demasiado matonismo y un exceso de soberbia en los altos cargos del gobierno que, lejos de ayudarle en el futuro electoral, les perjudica. Lejos de construir puentes y complicidades, desde el gobierno se apuesta cada vez más por subir los decibelios e incrementar los ataques ante cualquier crítica y hacia los que se deslicen de la ortodoxia. Claro, y la ortodoxia es la suya. Conmigo o contra mí. Pues ellos mismos. Su postura marca el camino a muchos de los que les apoyaron hace dos años, incluidas a gentes del propio partido.

Y es que en el seno del PSOE no se ha entendido que haya venido la ejecutiva nacional del partido a reunirse en Daimiel (Ciudad Real) y el secretario regional, García-Page, no tendiera la alfombra roja a su jefe Pedro Sánchez y a sus compañeros. La versión oficial es que había problemas de agenda. Y es que el dietario es un buen escondite cuando uno no quiere hacer algo. Hace unos meses vino el primer ministro israelí a Toledo. La visita, por razones de seguridad, se comunicó de un momento a otro a la Comunidad Autónoma. Y en aquella ocasión la agenda no fue obstáculo para la alfombra roja que merecía el dignatario.

Lo de no estar en Daimiel pinta al síndrome de palacio y a sectarismo -interno, pero sectarismo, en este caso el del perdedor-. Nadie entendería que viniera Rajoy a Toledo y no estuviera la plana mayor del PP regional con él. Otro tanto sucedería si viniese Pablo Iglesias con los líderes regionales de la formación morada. Como nadie ha entendido que el alcalde de El Bonillo y diputado provincial socialista se fuera a Venezuela como observador de las elecciones municipales y dijera eso de que la Venezuela de Maduro “es una democracia en estado puro y, por ello, la envidiamos”.

Por lo demás, en el gobierno andan a diario buscando el más mínimo dato de mejoría dentro de la enfermedad, porque la fábrica de noticias fértiles, que es lo que se lleva ahora en comunicación, necesita de medias verdades para construir el relato del proceso en Castilla-La Mancha. Lo último, lo de la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco. Va el martes y se despacha con los “excelentes” datos sobre la creación de empresas en octubre (210 nuevas compañías). Yque si la tercera región, que si crecimiento espectacular. Es una forma de medio leer las estadísticas del INE y del Registro Mercantil. Dicen los datos que desde enero a octubre se crean menos empresas que en el mismo periodo del año pasado, un 15,19% menos. Son casi 400 sociedades menos. La evolución apunta a que 2017 cerrará definitivamente con menos dinamismo del tejido empresarial en nuestra Comunidad. Más valdría que tratase de aclarar los problemas surgidos en la Feria regional de Artesanía el pasado mes de octubre, no terminen por ver la luz en un medio nacional.

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