Mientras que a nivel estatal el Índice de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA) apenas avanza un 0,1 % respecto al trimestre anterior, Castilla-La Mancha se desmarca del patrón nacional y se sitúa entre las pocas regiones que logran mantener valores positivos, según ha subrayado el Gobierno autonómico.
La consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, ha valorado de forma especialmente positiva los datos del inicio de año, remarcando el diferencial competitivo de la comunidad: “Castilla-La Mancha, un trimestre más, lidera la confianza empresarial en España, y lo hace, además, estando 11,3 puntos por encima de la media del país”, ha afirmado.
Franco ha puesto el acento en que este liderazgo se produce en un escenario complejo, en el que la confianza empresarial cae en muchas comunidades autónomas: “En el primer trimestre de 2026 hay claros descensos de la confianza empresarial en muchísimas regiones, por lo que Castilla-La Mancha no solo lidera el indicador a nivel nacional, sino que está entre las pocas comunidades que consiguen mantenerse en datos positivos”.
Un contexto nacional de estancamiento
Los datos del INE confirman que el arranque de 2026 ha estado marcado por una desaceleración del optimismo empresarial en España, con un avance muy moderado del índice nacional y una mayor presencia de comunidades en terreno negativo.
Este comportamiento refleja un entorno de mayor cautela por parte de las empresas, condicionado por factores como la evolución de los costes, la incertidumbre macroeconómica y la ralentización del crecimiento en algunos sectores estratégicos.
Frente a este escenario, Castilla-La Mancha aparece como una excepción positiva, al mantener niveles de confianza superiores a la media y evitar el deterioro observado en otros territorios.
Continuidad tras un 2025 de máximos
El liderazgo regional no es un hecho aislado. Durante 2025, Castilla-La Mancha se situó de forma recurrente entre las comunidades con mayores niveles de confianza empresarial, cerrando varios trimestres claramente por encima del conjunto del país.
Este comportamiento ha sido interpretado por analistas económicos como una señal de mayor estabilidad del tejido productivo, así como de expectativas favorables en inversión, actividad y empleo a corto plazo, factores clave para anticipar la evolución económica regional.