Este descenso del desempleo en la construcción ha ido acompañado de una mejora general del empleo en Castilla-La Mancha. En agosto de 2025, el número de parados del sector se mantuvo en niveles contenidos incluso en un contexto de variaciones estacionales en otros ámbitos como los servicios o la industria. La evolución del empleo en la construcción refleja tanto la recuperación de la actividad —impulsada por la obra pública, la rehabilitación y el repunte de determinados segmentos del mercado inmobiliario— como la consolidación de parte de la mano de obra que logró abandonar el desempleo en los años previos.
Una década de descensos casi continuados
Esa fotografía más reciente es el resultado de un proceso de ajuste prolongado en el tiempo. La evolución del paro en la construcción a lo largo de la última década confirma una tendencia descendente prácticamente ininterrumpida, en paralelo a la mejora general del mercado laboral regional.
En 2015, Castilla-La Mancha contabilizaba cerca de 14.000 parados procedentes de la construcción, dentro de un volumen total de desempleo que rondaba las 260.000 personas. Era un momento en el que el sector todavía arrastraba buena parte del excedente de mano de obra generado durante los años más duros de la crisis inmobiliaria.
A partir de ese punto, el ajuste fue progresivo. Entre 2015 y 2018, el paro en la construcción se redujo de 14.000 a 10.500 personas, mientras que el desempleo total descendía hasta las 215.000. La recuperación económica y el repunte gradual de la actividad constructora comenzaron a trasladarse al mercado laboral.
En 2019, justo antes del impacto de la pandemia, los desempleados procedentes de la construcción ya habían bajado hasta 9.500, con un paro total en la región de 205.000 personas. Ni siquiera el shock económico provocado por la COVID-19 logró revertir esa tendencia: en 2020, el número de parados del sector volvió a descender hasta 9.000, y en 2021 se redujo a 8.500, en un contexto de reactivación económica progresiva.
Desde 2022, con el impulso de la inversión pública, la rehabilitación de viviendas y el efecto de los fondos europeos, el ajuste se ha mantenido. El paro en la construcción pasó de 8.200 personas en 2022 a 7.800 en 2023, 7.600 en 2024 y alrededor de 7.500 en 2025.
La construcción, mejor comportamiento que la media regional
El análisis comparado muestra que la construcción ha presentado un mejor comportamiento relativo que el conjunto del mercado laboral. Mientras que el paro total en Castilla-La Mancha se ha reducido un 35% entre 2015 y 2025 (de 260.000 a 168.000 personas), el descenso del desempleo en la construcción ha sido aún más intenso, cercano al 46% en ese mismo periodo.
Esta evolución apunta a un cambio estructural en el sector, que ha dejado atrás los peores efectos del estallido inmobiliario y ha encontrado nuevos nichos de actividad ligados a la obra pública, la rehabilitación, la eficiencia energética y determinados segmentos del mercado residencial.
Niveles no vistos desde antes de la crisis de 2008
Con los registros actuales, la construcción se sitúa en Castilla-La Mancha en niveles de desempleo similares a los existentes antes de la gran crisis financiera, cuando el sector todavía no había sufrido el desplome de actividad que marcó la década siguiente. Aunque persisten retos relevantes —como la falta de mano de obra cualificada, el encarecimiento de costes o la incertidumbre sobre la evolución del ciclo inmobiliario—, los datos confirman que la construcción ya no actúa como uno de los principales lastres del mercado laboral regional.
En conjunto, la evolución de los últimos diez años dibuja un escenario de normalización y consolidación, en el que la construcción ha pasado de ser uno de los sectores más vulnerables al desempleo a convertirse en uno de los pilares de la mejora progresiva del empleo en Castilla-La Mancha.