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Castilla-La Mancha acelera su crecimiento demográfico y se sitúa como la segunda región que más población gana

Castilla-La Mancha acelera su crecimiento demográfico y se sitúa como la segunda región que más población gana
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Por CLM21
jueves 12 de febrero de 2026, 11:09h

Castilla-La Mancha cerró 2025 confirmando una tendencia demográfica que consolida su cambio de ciclo. La comunidad autónoma aumentó su población un 0,27% en el cuarto trimestre del año, lo que la sitúa como la segunda región con mayor crecimiento de España, solo por detrás de la Comunitat Valenciana y claramente por encima de la media nacional, que se quedó en el 0,16%.

Según la Estadística Continua de Población publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la región pasó de 2.148.436 habitantes el 1 de octubre a 2.154.244 a 1 de enero de 2026. En apenas tres meses, Castilla-La Mancha ganó 5.808 residentes. En términos interanuales, el avance es aún más significativo: 41.109 habitantes más que un año antes.

El dato no es aislado. Se enmarca en un contexto nacional de fuerte crecimiento poblacional. España alcanzó a comienzos de 2026 los 49.570.725 habitantes, máximo histórico de la serie, tras sumar 81.520 personas en el último trimestre del año y más de 442.000 en el conjunto del ejercicio. Pero dentro de ese impulso generalizado, Castilla-La Mancha destaca con una intensidad superior a la media y por delante de comunidades con gran peso demográfico como Madrid.

Más crecimiento que la media

El avance del 0,27% coloca a Castilla-La Mancha solo por detrás de la Comunitat Valenciana (0,34%) y por encima de la Comunidad de Madrid (0,24%). El crecimiento fue generalizado en casi todo el territorio nacional —salvo Baleares—, pero con ritmos muy distintos. Mientras la media española se situó en el 0,16%, Castilla-La Mancha la superó en más de una décima, lo que evidencia un dinamismo diferencial.

El posicionamiento es relevante porque confirma que la región no solo crece, sino que lo hace a un ritmo más intenso que el conjunto del país. En un escenario donde la competencia territorial por atraer población, talento e inversión es cada vez mayor, el factor demográfico se convierte en un indicador estratégico.

El papel de la inmigración y la movilidad interna

El crecimiento demográfico español en 2025 volvió a estar impulsado, en gran medida, por la inmigración. El saldo vegetativo —diferencia entre nacimientos y defunciones— continúa siendo negativo, por lo que el aumento de población responde esencialmente a la llegada de población extranjera y a los movimientos migratorios internos.

Castilla-La Mancha participa de esa dinámica. Su posición geográfica, la mejora de determinadas infraestructuras logísticas, la expansión residencial en el eje de influencia de Madrid y unos costes de vivienda más moderados que en otras comunidades han reforzado su capacidad de atracción. La región se beneficia tanto de la llegada directa de población extranjera como de desplazamientos desde otras autonomías.

El resultado es un crecimiento sostenido que no responde a un pico puntual, sino a una tendencia que ya venía consolidándose en trimestres anteriores.

Crecer en población, el nuevo indicador estructural

En términos absolutos, superar los 2,15 millones de habitantes consolida a Castilla-La Mancha en una fase de recuperación demográfica tras años marcados por la preocupación por la despoblación, especialmente en el medio rural.

Sin embargo, el crecimiento no elimina los desafíos estructurales. La comunidad, como el conjunto de España, continúa enfrentándose al envejecimiento poblacional y a una natalidad insuficiente para garantizar el reemplazo generacional. La inmigración amortigua el impacto, pero no corrige por completo los desequilibrios en la pirámide poblacional.

Al mismo tiempo, el aumento de habitantes plantea exigencias adicionales en términos de servicios públicos, vivienda, infraestructuras y mercado laboral. Más población implica más demanda sanitaria, educativa y social, pero también mayor capacidad de consumo y una base potencial de trabajadores más amplia.

Una señal económica indirecta

En clave económica, el crecimiento demográfico suele correlacionar con dinamismo. Castilla-La Mancha ha cerrado 2025 con buenas cifras en creación de empresas y con un comportamiento del PIB regional alineado con la recuperación nacional. El aumento de población puede reforzar esa trayectoria si se traduce en mayor actividad productiva y consolidación del empleo.

El dato del cuarto trimestre no es simplemente una cifra estadística: es un síntoma de reposicionamiento territorial. Mientras otras comunidades registran avances más moderados o estancamiento, Castilla-La Mancha se sitúa en la parte alta del ranking de crecimiento.

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