El balance anual deja así un crecimiento moderado pero sólido para la industria castellanomanchega, que logra distanciarse del ritmo nacional en un ejercicio marcado por la desaceleración económica y la debilidad de la demanda en algunos sectores estratégicos.
No obstante, el cierre del año mostró una cierta pérdida de impulso. En diciembre, la cifra de negocios de la industria descendió un 1,7% interanual en Castilla-La Mancha, un dato que contrasta con el avance del 1,5% registrado de media en el conjunto del país. La diferencia, de 3,2 puntos porcentuales, evidencia un comportamiento más débil de la región en el último tramo del ejercicio.
En el conjunto de España, la facturación industrial encadenó en 2025 su segundo año consecutivo de crecimiento anual, tras el avance del 0,4% anotado en 2024. El incremento del 0,5% registrado el pasado ejercicio representa además el mayor repunte desde 2022, cuando el sector experimentó un crecimiento excepcional del 20,9% tras la salida de la pandemia. En 2020, primer año marcado por la crisis sanitaria, las ventas industriales llegaron a desplomarse un 11,7%.
Si se corrigen los efectos estacionales y de calendario, la facturación industrial en España avanzó una media del 0,3% en 2025. En diciembre, el sector volvió a tasas positivas en términos interanuales al subir un 1,5%, después de haber retrocedido un 2,8% en noviembre. Sin embargo, en términos desestacionalizados, la facturación registró en el último mes del año una caída del 2,4% respecto a diciembre de 2024, la mayor bajada interanual en los dos últimos años.
En tasa mensual, las ventas industriales repuntaron un 0,3% en diciembre sobre noviembre, poniendo fin a dos meses consecutivos de descensos y cerrando el ejercicio con un leve impulso que, en el conjunto anual, mantiene la senda positiva tanto en Castilla-La Mancha como en el conjunto del país.