En el conjunto de la Unión Europea, la tasa de inflación interanual alcanzó en abril el 3,2%, también cuatro décimas por encima del 2,8% correspondiente al mes de marzo.
Entre los Veintisiete, las tasas anuales de inflación más bajas se registraron en Suecia (0,5%), Dinamarca (1,2%) y la República Checa (2,1%), mientras que las mayores subidas interanuales de precios correspondieron a Rumanía (9,5%), Bulgaria (6%) y Croacia (5,4%).
En el caso de España, la tasa de inflación armonizada se situó en abril en el 3,5%, una décima más que en marzo, por lo que el diferencial desfavorable respecto de la media de la zona euro fue de medio punto porcentual.
Asimismo, el país volvió a registrar la mayor subida interanual de los precios entre las grandes economías del euro, puesto que la tasa de inflación en Alemania fue del 2,9%, del 2,8% en Italia y del 2,5% en Francia.
El repunte en la tasa de inflación interanual de la zona euro en abril reflejó una subida del 10,8% interanual del coste de la energía, frente al aumento del 5,1% registrado en marzo, mientras que los alimentos frescos se encarecieron un 4,6%, cuatro décimas más que el mes anterior.
En ambos casos, a pesar del mayor encarecimiento registrado en abril, la subida fue una décima inferior a la estimada inicialmente por Eurostat.
De su lado, el coste de los bienes industriales no energéticos subió un 0,8% interanual, tres décimas más que en marzo, mientras que los servicios se encarecieron un 3% interanual, frente al 3,2% del mes anterior.
De este modo, al excluir del cálculo el impacto de la energía, la inflación de la zona euro en abril fue del 2,2%, una décima inferior al dato de marzo.
Asimismo, la tasa subyacente, que además de los precios de la energía deja fuera del cálculo también a los alimentos, el alcohol y el tabaco, se moderó también una décima, hasta el 2,2%.