La comunidad castellanomanchega se sitúa muy por delante del resto de territorios. Cataluña recibirá 67 hectáreas y Extremadura 38, mientras que el resto de la superficie se repartirá entre otras comunidades autónomas.
La resolución, comunicada por el Ministerio a las autonomías, responde a las solicitudes presentadas por los viticultores para ampliar el potencial productivo del sector. En total, se concederán 903 hectáreas, el equivalente al 0,1% de la superficie nacional plantada de viñedo, porcentaje fijado para 2026 siguiendo las recomendaciones de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE).
Prioridad para jóvenes y explotaciones familiares
El reparto se ha realizado conforme a los siete grupos de prioridad establecidos en la normativa. Los jóvenes viticultores y las pequeñas y medianas explotaciones recibirán el 100% de la superficie admisible solicitada, siempre que cumplan los requisitos exigidos y no tengan viñedo ilegal o abandonado.
Del total de hectáreas autorizadas en España, el 55,7% corresponde a titulares de pequeñas y medianas explotaciones, de los que un 16,4% son jóvenes agricultores. Además, el 3,9% de la superficie concedida se destina a jóvenes que se incorporan por primera vez al sector vitivinícola.
Por el contrario, los solicitantes que no disponen de criterios de prioridad únicamente obtendrán el 37,4% de la superficie admisible solicitada.
Menos demanda de nuevas plantaciones
La campaña de autorizaciones de 2026 confirma la tendencia descendente de las solicitudes para nuevas plantaciones. Aunque inicialmente se solicitaron 1.584 hectáreas, la superficie quedó reducida a 1.290 tras aplicar los criterios de admisibilidad y el límite máximo de cinco hectáreas por solicitante.
Además, la demanda total de nuevas plantaciones ha descendido un 7,2% respecto a 2025, después de que el año pasado ya registrara una caída del 9,5% en comparación con 2024.
Un sector estratégico para la economía regional
La posición dominante de Castilla-La Mancha en el reparto de nuevas autorizaciones refleja el peso que mantiene el sector vitivinícola en la economía regional. La comunidad cuenta con la mayor superficie de viñedo de Europa y concentra buena parte de la producción nacional de vino y mosto, además de liderar las exportaciones españolas en volumen.
El sistema de autorizaciones, vigente desde 2016 en sustitución del antiguo régimen de derechos de plantación, busca compatibilizar el desarrollo del sector con un crecimiento ordenado del potencial productivo, evitando desequilibrios en el mercado y ajustando la oferta a la evolución de la demanda.