El vicepresidente primero del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, ha destacado desde Tarancón el impacto social y económico de una competición que, además de reunir a 38 equipos y 230 corredores, permite proyectar la imagen de numerosos municipios del medio rural castellanomanchego.
Martínez Guijarro ha asistido este domingo a la salida de la tercera etapa, que ha unido Tarancón con Quintanar del Rey a través de un recorrido de 186 kilómetros. La jornada ha atravesado municipios como Almonacid del Marquesado, Villares del Saz, San Lorenzo de la Parrilla, Motilla del Palancar y Villanueva de la Jara.
Una competición vinculada al desarrollo rural
La Vuelta Ciclista Castilla-La Mancha Leader está impulsada por 17 Grupos de Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, con la colaboración de la Red Castellano Manchega de Desarrollo Rural (RECAMDER) y el apoyo técnico y logístico de la Federación de Ciclismo de Castilla-La Mancha.
La iniciativa combina la actividad deportiva con la promoción de los territorios rurales, al situar durante una semana a pequeñas localidades de las cinco provincias en el foco de una competición que moviliza a cientos de deportistas y profesionales.
El Gobierno regional ha puesto de relieve especialmente el efecto de la prueba sobre la actividad hostelera. La presencia de corredores, equipos y personal técnico durante las distintas etapas supone demanda de alojamiento, restauración y otros servicios, contribuyendo a generar actividad económica en municipios que habitualmente cuentan con una menor capacidad de atracción de grandes eventos.
1.000 kilómetros por las cinco provincias
En esta segunda edición, la competición ha ampliado su recorrido hasta alcanzar aproximadamente 1.000 kilómetros, con etapas distribuidas por el conjunto de Castilla-La Mancha. El objetivo es utilizar el deporte como escaparate para mostrar el patrimonio, los paisajes y los recursos turísticos de las localidades participantes.
La participación de 38 equipos y 230 corredores convierte además a la prueba en un evento con capacidad para generar movimiento económico más allá de los propios días de competición, especialmente en sectores vinculados al turismo rural, la hostelería y los servicios.
Para los Grupos de Desarrollo Rural, la Vuelta se plantea así como una herramienta de dinamización territorial que permite asociar la práctica deportiva con la promoción de los pueblos y la generación de actividad en el medio rural.
La tercera etapa, entre Tarancón y Quintanar del Rey, ha sido una de las jornadas de mayor recorrido de esta edición, con 186 kilómetros atravesando distintos municipios de la provincia de Cuenca y reforzando el carácter territorial de una competición que pretende convertir las carreteras de Castilla-La Mancha en un escaparate de sus zonas rurales.