La cifra supone una mejora muy moderada respecto al primer trimestre, de apenas 0,06 días, pero el avance es algo más significativo en comparación con hace un año, cuando la demora media era aproximadamente medio día superior.
Pese a esta evolución favorable, España mantiene una brecha con el conjunto de Europa. La demora media de las empresas europeas se situó en 12,95 días, por lo que los pagos empresariales en España se producen, de media, 1,41 días más tarde que en el promedio continental.
La diferencia se mantiene como una característica estructural del comportamiento de pago empresarial español. Desde el inicio de la serie, en 2011, España se ha situado prácticamente siempre por encima de la media europea. La principal excepción se produjo entre el primer trimestre de 2016 y el tercero de 2018, cuando la demora española fue inferior a la continental.
Desde finales de 2018, ambos indicadores volvieron a separarse y España ha mantenido de forma sistemática mayores retrasos.
Europa mejora en el segundo trimestre
En el conjunto europeo, la evolución durante el segundo trimestre también ha sido positiva. La demora media se redujo 0,20 días respecto al trimestre anterior, hasta los 12,95 días. Sin embargo, el dato todavía se encuentra más de medio día por encima del registrado un año antes.
El comportamiento europeo ha estado marcado por una elevada volatilidad en los últimos años. Los retrasos llegaron a superar los 14 días entre mediados de 2020 y el segundo trimestre de 2021, coincidiendo con el impacto de la pandemia y las dificultades económicas y de suministro.
Posteriormente se inició una trayectoria descendente que se prolongó hasta mediados de 2023. Durante 2024 y 2025 se alternaron incrementos y descensos, mientras que en el primer trimestre de 2026 se produjo un repunte significativo que elevó la demora por encima de los 13 días. En el segundo trimestre, sin embargo, volvió a situarse por debajo de ese nivel.
Portugal encabeza los retrasos
Las diferencias entre países europeos continúan siendo muy amplias. Portugal registró en el segundo trimestre la mayor demora media, con 23,34 días, siendo el único país analizado que superó los 20 días. El dato apenas varía respecto al segundo trimestre de 2025, cuando alcanzó los 23,32 días.
Por detrás se situó Italia, con 16,25 días, ligeramente por debajo del nivel registrado un año antes, mientras que Irlanda ocupó la tercera posición, con 15,78 días. En este último caso, el retraso aumentó en cuatro días interanuales, el mayor incremento entre los países analizados.
Francia, por su parte, registró una demora de 15,13 días, 0,32 días menos que un año antes.
En el extremo contrario se encuentran los países con un comportamiento de pago más rápido. Países Bajos volvió a presentar el mejor registro, con una demora media de apenas 2,87 días, tras reducirla en 0,37 días en un año.
El país neerlandés acumula además cuatro trimestres consecutivos sin superar los tres días de retraso respecto a los plazos de pago pactados.
También destacan Alemania, con 6,50 días, Bélgica, con 10,24 días, y Reino Unido, con 11,20 días. Bélgica recortó su demora en 1,69 días respecto al segundo trimestre de 2025, mientras que Reino Unido la redujo en cerca de medio día. Alemania, en cambio, aunque mejoró frente al trimestre anterior, acumuló un aumento interanual de 0,83 días.
La distancia entre los extremos sigue siendo especialmente significativa: las empresas de Portugal tardan de media 20,48 días más en pagar que las de Países Bajos, una brecha que se ha ampliado ligeramente frente a los 20,09 días registrados un año antes.
Para España, el dato refleja una ligera mejora en la puntualidad de los pagos, pero también evidencia que las empresas nacionales todavía afrontan un retraso superior al de buena parte de sus socios europeos. En un contexto empresarial marcado por los costes financieros y las necesidades de liquidez, los plazos de cobro y pago continúan siendo un elemento relevante para la tesorería y la estabilidad de las compañías.