La evolución de los ingresos y los gastos explica esta estabilidad. Hasta junio, los ingresos públicos consolidados han crecido un 8,4% interanual, ligeramente por encima del aumento del gasto, que ha sido del 8,2%. El servicio de estudios de CaixaBank atribuye el buen comportamiento de la recaudación a la resistencia de la economía y, especialmente, al dinamismo del mercado laboral.
Los impuestos directos lideran el aumento de la recaudación
Entre los ingresos destaca el comportamiento de los impuestos directos, cuya recaudación ha aumentado un 12,3% respecto al primer semestre de 2025. Este avance está relacionado con el crecimiento del empleo, los salarios y los beneficios empresariales, además del efecto de la no actualización del IRPF con la inflación.
Las cotizaciones sociales, por su parte, han aumentado un 7,1%, favorecidas tanto por la evolución positiva del empleo como por el incremento de los tipos de cotización derivado de la reforma de las pensiones.
El comportamiento de los impuestos indirectos ha sido más moderado, con un crecimiento del 4,4%, frente al 7% registrado un año antes. CaixaBank Research relaciona esta desaceleración con las rebajas fiscales aplicadas para contener el impacto sobre la energía y los carburantes derivado de la crisis de Irán.
Pensiones y salarios públicos elevan el gasto
Por el lado del gasto, las prestaciones sociales han aumentado un 6,4% interanual, con un incremento del gasto en pensiones de jubilación del 6,3%. En esta evolución han influido la revalorización de las pensiones, la incorporación de nuevos pensionistas y el denominado efecto sustitución entre las nuevas pensiones y las que causan baja.
También ha aumentado con fuerza la remuneración de los empleados públicos, un 7,3% interanual. CaixaBank Research señala que parte de este incremento responde a un efecto base, ya que la subida salarial correspondiente a 2025 se abonó de una sola vez y con efectos retroactivos en diciembre, por lo que este factor debería perder intensidad en la segunda mitad del año.
El gasto en intereses de la deuda también continúa creciendo. Hasta junio se ha situado en 22.000 millones de euros, un 11,4% más que un año antes. El servicio de estudios prevé que el coste de la deuda continúe aumentando gradualmente a medida que las nuevas emisiones y refinanciaciones se realicen a tipos superiores a los de la deuda que vence.
Aun así, la elevada vida media de la deuda pública española, cercana a los ocho años, permite amortiguar y retrasar el impacto de los tipos de interés sobre la carga financiera. CaixaBank Research estima que los intereses supondrán el 2,5% del PIB en 2026, frente al 2,4% de 2025.
El impacto de la crisis de Irán y las tormentas será compensado
De cara al conjunto de 2026, CaixaBank Research calcula que las medidas adoptadas por la crisis de Irán tendrán un coste cercano al 0,3% del PIB, mientras que las actuaciones derivadas de las tormentas de febrero supondrán entre un 0,2% y un 0,3% del PIB.
Estos efectos, sin embargo, quedarían compensados por una mayor recaudación fiscal vinculada al repunte de la inflación, el aumento de los ingresos por cotizaciones sociales derivado de la reforma de pensiones y la regularización extraordinaria de inmigrantes, además de la finalización del gasto asociado a la DANA, que representó un 0,2% del PIB en 2025.
Con estos elementos, el análisis de CaixaBank Research apunta a una moderada reducción del déficit público en 2026, hasta el 2,3% del PIB, pese al aumento de determinadas partidas de gasto y al mayor coste financiero de la deuda.