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Palacio de Fuensalida, sede de la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
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Palacio de Fuensalida, sede de la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. (Foto: JCCM)

A por 300.000 votos y 75 municipios para ganar la Junta de Comunidades

miércoles 13 de marzo de 2019, 22:37h
Con la irrupción de los partidos emergentes, los dos grandes, PP y PSOE, vieron cómo en las elecciones autonómicas de Castilla-La Mancha se les fugaron más de 265.000 votos en términos absolutos y el 20% de su cuota en términos porcentuales. Ese paquete de voto mudado y el de nuevos electores, cuya cifra no se conocerá hasta el 1 de abril cuando esté disponible el nuevo censo electoral (en 2015 fueron 38.200), son los que centran la atención de los estados mayores de las formaciones políticas, que tratan de mantener la fidelidad de su electorado (para evitar fugas) al tiempo que despliegan una fuerte actividad por hacerse con la mayor parte de esa bolsa. Todo ello en un escenario en el que partidos y expertos de los institutos de opinión coinciden que está marcado por una fuerte volatilidad. Un ir y venir que genera nervios y que provoca errores en los partidos a los que estamos asistiendo casi a diario y que pueden ser determinantes. Las estrategias de movilización o desmovilización de polarización o dispersión van a ser determinantes para el resultado definitivo.
Los dos grandes partidos que se repartían en torno al 93% de los sufragios en las elecciones autonómicas, vieron como en los últimos comicios de 2015 se quedaron con el 73,6% de los votos. La irrupción de los partidos emergentes llevó a PP y PSOE a perder 20 puntos. De los 1.120.000 votos válidos en cifras redondas los dos grandes sumaron 810.500. Cuatro años antes, en 2011, los dos grandes sumaron casi 1.075.000, con un mayor volumen total de votos (1.190.000). A pesar de esa pérdida de 265.000 votos, las dos grandes formaciones lograron retener en el último momento otro paquete de no menos de 50.000 votos que estaban indecisos que finalmente terminaron por ser fieles.

Lo que tratan los estados mayores es determinar en qué zonas, en qué municipios existe mayor bolsa de volatilidad (la contrastada y la posible) para organizar sus campañas. Fundamentalmente son 75 las poblaciones que centran la atención electoral y esas son las que ya se están recorriendo desde hace meses los líderes del PP, Francisco Núñez y del PSOE, Emiliano García-Page. Hay localidades en los que la tasa de volatilidad se aproxima a la mitad de sus electores. Algo que debería influir también en la selección de los candidatos a las elecciones municipales en esos municipios, ya que pueden servir de arrastre y tirón a las elecciones autonómicas.

En términos porcentuales, los minoritarios barajan que para estar presentes en el Parlamento Regional a partir del 26 de mayo van a necesitar un mínimo de sufragios de entre el 9,75% y el 10%. Un resultado más bajo no garantiza escaño. Y ellos, que tienen menos estructura territorial, menos presencia en los pueblos y menos capacidad de hacer listas municipales, confían y centran sus esfuerzos a las grandes ciudades, a pesar de que hay municipios donde tienen mayor capacidad porcentual de crecimiento. De hecho en el grupo de municipios donde se da mayor volatilidad destacan localidades con entre los 5.000 y los de poco más de 10.000 habitantes.

La provincia en la que se puede producir mayor volatilidad es Guadalajara y la que menos Cuenca. Cada una de ellas tiene cinco escaños regionales, por lo que Guadalajara es la provincia más proclive a los minoritarios mientras que Cuenca es la más segura para los dos grandes partidos. De hecho en 2015 los emergentes (Podemos y Ciudadanos) tuvieron su mejor resultado en Guadalajara, mientras que el peor lo cosecharon en Cuenca. Albacete es la segunda circunscripción con el voto más cambiante, algo que se da especialmente en la capital que concentra el grueso electoral de esa provincia.

Con el escenario territorial delimitado, es decir establecidos los caladeros dónde se pueden pescar más votos, los partidos afrontan ahora los mensajes y la adaptación de los mismos, los actos, los encuentros con colectivos y los planes de medios de comunicación, las redes sociales... Es la campaña… Y ahora de lo que se trata es que no comentan errores o imágenes que resten votos. Y ahí y, a juicio de lo que ha sucedido en los últimos días, todavía tienen que afinar. A sabiendas que los errores mueven más votos (restan) que los aciertos (suman).
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