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El petróleo vuelve a poner en jaque a la inflación: Los carburantes disparan el IPC al 4,3% y Castilla-La Mancha ya está en el 4,7%

El petróleo vuelve a poner en jaque a la inflación: Los carburantes disparan el IPC al 4,3% y Castilla-La Mancha ya está en el 4,7%
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Por CLM21
martes 15 de septiembre de 2026, 11:16h

La inflación ha vuelto a situarse en el centro de la economía española y, esta vez, con los carburantes como principal foco de presión. El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha acelerado hasta el 4,3% interanual en agosto, siete décimas más que en julio y su nivel más elevado desde febrero de 2023. El dato del INE confirma además que el repunte no ha sido puntual: los precios aumentaron un 0,7% en el mes, el mayor incremento registrado en un agosto desde 1992.

El problema es que el episodio inflacionista puede no haber tocado techo. El petróleo ha vuelto a superar los 100 dólares por barril y el riesgo ha aumentado precisamente en las últimas horas. El Brent ha llegado a superar los 108 dólares, después de nuevos ataques contra infraestructuras energéticas saudíes y ante el deterioro de las rutas de suministro en Oriente Próximo. Reuters señala que, si las interrupciones se prolongan, algunos analistas contemplan un escenario de 120-130 dólares por barril.

Esto abre la puerta a una segunda ronda de encarecimientos en las estaciones de servicio españolas, después de que los carburantes ya hayan sido el principal responsable del repunte del IPC de agosto.

Castilla-La Mancha, cuatro décimas por encima de España

Castilla-La Mancha afronta este nuevo escenario desde una posición especialmente desfavorable. La inflación regional ha alcanzado el 4,7% interanual, cuatro décimas por encima de la media nacional, tras registrar en agosto un incremento mensual del 0,8%.

La comunidad se sitúa así entre las regiones con mayor inflación de España, empatada con Madrid y Castilla y León y sólo por detrás de Cantabria, con un 5,1%, y Galicia, con un 4,8%.

La diferencia respecto a la media nacional es especialmente relevante para Castilla-La Mancha por el peso que tienen el automóvil, el transporte por carretera y la movilidad cotidiana en una región extensa y con una elevada dependencia del vehículo privado.

El petróleo vuelve a amenazar a los surtidores

El mercado energético ha entrado en una fase especialmente delicada. A la guerra en Oriente Próximo y a las dificultades para mantener abiertas las principales rutas de transporte de crudo se ha añadido en las últimas horas el deterioro de infraestructuras críticas en Arabia Saudí. El oleoducto East-West, utilizado para sortear el estrecho de Ormuz, ha sufrido interrupciones, aumentando el temor a una reducción adicional de la oferta mundial.

El mercado está reaccionando con rapidez. El Brent ya se mueve por encima de los 100 dólares y el escenario de 120-130 dólares deja de ser una hipótesis remota si continúan los ataques y las interrupciones del suministro. Reuters recoge precisamente esa posibilidad en función de la duración del conflicto y del tiempo necesario para recuperar las infraestructuras dañadas.

Para España, la consecuencia más inmediata sería sencilla de entender: más petróleo, más coste de refino, más transporte y, finalmente, carburantes más caros.

Pero el impacto no se quedaría en el precio de llenar el depósito.

El segundo frente: las refinerías rusas y el diésel

Existe además otro foco de tensión que puede complicar todavía más el mercado de los combustibles: los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

La cuestión es especialmente relevante porque el problema no se limita al precio del crudo. Las ofensivas contra instalaciones de refino están reduciendo la capacidad de producir combustibles, especialmente diésel, generando una tensión adicional en el mercado internacional de productos refinados.

Reuters apunta que Rusia ha visto caer alrededor de un 30% su capacidad de refino y que la disponibilidad mundial de diésel continúa bajo presión. El país, además, ha restringido sus exportaciones de este combustible.

Esto introduce una diferencia importante respecto a otras crisis energéticas: puede haber problemas simultáneos tanto con el petróleo que entra en las refinerías como con la capacidad para convertirlo en gasolina y diésel.

Una inflación que todavía puede recibir otro golpe

El dato de agosto, por tanto, puede acabar siendo más que una fotografía del pasado. Los 4,3% de inflación nacional y 4,7% de Castilla-La Mancha ya reflejan el encarecimiento energético registrado hasta ahora, pero todavía no incorporan plenamente el impacto de las últimas tensiones en los mercados petroleros.

Existe, además, un factor de especial preocupación: el precio de los carburantes puede seguir subiendo aunque el petróleo no llegue finalmente al escenario extremo de 120-130 dólares. La disponibilidad de productos refinados, los márgenes de refino, los costes de transporte y las dificultades para sustituir rápidamente determinados suministros pueden mantener elevada la presión sobre los surtidores.

La experiencia de agosto muestra la velocidad con la que este shock puede trasladarse a la inflación. En apenas un mes, los carburantes y lubricantes aumentaron un 10% y el IPC nacional avanzó un 0,7%, mientras que Castilla-La Mancha registró un incremento mensual del 0,8%.

La buena noticia, desde el punto de vista macroeconómico, es que la inflación subyacente permanece contenida en el 2,9%. La mala es que una prolongación del shock energético puede acabar contaminando progresivamente otros componentes de la cesta de la compra.

El propio mercado energético está advirtiendo de que los colchones disponibles se han reducido. El consejero delegado de Chevron ha señalado que las reservas y amortiguadores utilizados para contener el impacto inicial de la guerra en Irán se están agotando, lo que aumenta el riesgo de nuevas subidas del crudo.

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