La patronal cifra así en un 27% el déficit respecto a las compensaciones que considera necesarias y advierte de que esta insuficiencia obliga a las siderúrgicas españolas a asumir una mayor proporción de unos costes energéticos que están condicionando sus decisiones de producción e inversión.
Unesid sostiene que, en la mayoría de los países europeos, las ayudas destinadas a compensar los costes indirectos derivados del sistema europeo de derechos de emisión cubren el 100% de estos costes, mientras que las empresas españolas afrontan una parte mayor. A juicio de la organización, esta situación genera una desventaja competitiva para la industria nacional.
La reclamación se produce además en un contexto de fuerte presión sobre los mercados energéticos. El futuro del gas TTF para noviembre se sitúa en 88,90 euros por megavatio hora, un 146% por encima de la media registrada en 2025. En el caso de la electricidad, el precio mayorista en España alcanza los 215,11 euros por MWh, según OMIE, más del triple de la media del pasado año.
La directora general de Unesid, Carola Hermoso, ha advertido de que las empresas siderúrgicas españolas no pueden competir en igualdad de condiciones si soportan costes energéticos elevados y, al mismo tiempo, reciben compensaciones inferiores a las de sus competidores europeos.
«No pedimos un trato de favor, sino que las ayudas cumplan su objetivo y permitan mantener la actividad industrial en España», ha señalado Hermoso.
658 millones de sobrecoste energético
La magnitud del problema queda reflejada en la estimación realizada por la patronal sobre los costes soportados por el sector. Unesid calcula provisionalmente que el sobrecoste energético de la siderurgia entre marzo y diciembre de este año alcanzará unos 658 millones de euros. A esta cantidad se añaden los elevados costes asociados a los servicios de ajuste del sistema eléctrico.
Las compensaciones por costes indirectos de CO2 tienen como objetivo reducir el impacto que los derechos de emisión tienen sobre la factura eléctrica de las industrias con un elevado consumo energético y expuestas a la competencia internacional. Su finalidad es evitar que estas empresas trasladen su producción fuera de Europa por la pérdida de competitividad derivada de los costes energéticos.
La patronal considera que el actual escenario hace necesario reforzar este mecanismo para evitar que el coste de la energía termine afectando a la producción y a las inversiones industriales en España.
Unesid reclama medidas estructurales
Ante esta situación, Unesid reclama al Gobierno medidas urgentes tanto para aliviar los costes actuales como para dotar de mayor estabilidad al marco energético e industrial.
Entre sus principales demandas figura el refuerzo de las compensaciones por costes indirectos de CO2, junto con una planificación presupuestaria que permita a las empresas conocer con mayor antelación el nivel de apoyo disponible en los próximos ejercicios.
La organización también reclama medidas estructurales, entre ellas la consolidación de la rebaja de los peajes eléctricos para los consumidores electrointensivos.
«Si queremos mantener la producción y la inversión en España, tenemos que evitar que nuestras empresas compitan con una desventaja de partida frente a otras instalaciones europeas», ha defendido la directora general de Unesid.
La advertencia de la siderurgia se produce en un momento en el que el coste energético vuelve a situarse entre los principales factores que condicionan la competitividad de la industria electrointensiva. Para el sector, la combinación de precios elevados de la electricidad y el gas y unas compensaciones inferiores a las de otros países europeos aumenta el riesgo de pérdida de producción e inversión industrial en España.