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La industria manufacturera, en declive dentro del modelo económico regional
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La industria manufacturera, en declive dentro del modelo económico regional

  • El sector ha pasado de representar el 17,22% del PIB castellano-manchego (año 2000) al 14,9% (año 2018)
  • En 10 años, la industria manufacturera ha perdido 22.200 ocupados (15,5%), de ellos 13.700 asalariados

lunes 24 de junio de 2019, 20:55h
La industria manufacturera castellano-manchega pierde peso en el conjunto de la economía regional. A día de hoy este sector se mantiene en declive dentro del modelo de desarrollo económico respecto al comienzo de siglo y su aportación al PIB regional pierde fuerza. En 2018 fue del 14,9%, cuando en el año 2000 estaba en el 17,22. Las amenazas de la guerra comercial se ciernen sobre un sector que el año pasado generó 6.246 millones de euros y que es considerado estratégico, tanto por las autoridades europeas, como nacionales y regionales por su alta aportación a la innovación, al empleo y por su impacto social. Unas estrategias que aspiran a elevar la aportación de la industria al 20% de la riqueza.

En términos absolutos el sector sacó los mejores resultados de la historia, pero también su menor peso específico dentro del modelo económico regional. El mayor crecimiento de la hostelería, el comercio, la logística y la reparación de vehículos desplaza y relativiza el impacto de la industria manufacturera en el crecimiento económico de nuestra región.

Las horas trabajadas en el subsector han disminuido un 20% en la última década

Otro de los aspectos destacables en la evolución de este subsector es que a pesar de ese mayor crecimiento, a día de hoy no ha logrado recuperar los niveles de empleo que tenía en fechas previas a la crisis. A finales de 2018 ocupaba a 118.800 personas, aproximadamente el 15,5% menos que una década antes. El último dato, el del primer trimestre de 2019, sitúa la ocupación en 120.500, todavía alejada de los 142.700 del tercer trimestre de 2018. De esos ocupados, los asalariados eran 117.600 y a finales de 2018 habían pasado a 103.900.

Esta disminución del empleo también se deja sentir en horas anuales trabajadas que disminuyen en 2018 en relación a 2008 en más de 45.000, casi un 20%. El impacto de esa disminución en el empleo y en horas trabajadas en la retribución de los asalariados en la última década se traduce en 320 millones de euros, lo que supone que en 2018 estas partidas eran inferiores en un 9,2% a la de 2008.

Esa disminución de la mano de obra, de las horas trabajadas y de las retribuciones han convertido a la industria manufacturera en más productiva y competitiva. Es la otra cara del cambio de modelo. No obstante, la importancia del empleo industrial radica en que es más cualificado y estable y está mejor remunerado. Las mayores retribuciones tienen su consecuencia inmediata en mayores cotizaciones a la Seguridad Social. Por otro lado, el sector industrial es uno de los que mantiene un proceso de formación continua de sus trabajadores.

2018 cerró con 320 millones de euros menos que en 2018 en las retribuciones del conjunto de asalariados de la industria manufacturera en Castilla-La Mancha

Otro de los aspectos importantes de la transformación del sector en los últimos años es la caída de sus ventas en el exterior en un escenario en el que en su conjunto las exportaciones de Castilla-la Mancha han aumentado. En 2016 la industria regional de manufacturas de consumo exportó por valor de 1.125,8 millones de euros y la de bienes de equipo por 1.214,3 millones de euros, con un peso respectivo en el total exportador de la región del 17,4% y 18,8% respectivamente. A finales de 2018 las ventas al exterior de productos manufacturados de consumo había disminuido a 1.016,5 millones de euros y su peso se había reducido al 13,9%. Ese retroceso se produce en un escenario en el que las ventas totales de la Comunidad Autónoma aumentaron en 841 millones de euros (13%).

Y si esta es la cruz de la moneda exportadora, la cara la pone la industria de bienes de equipo, que ha pasado de vender 1.214,3 millones en 2016 a los 1.613,2 millones en 2018 y a tener un peso del 22,1 de las exportaciones, 3,3 puntos más que dos años antes. En conjunto, la industria de bienes de equipo y productos manufacturados para el consumo pierde un punto porcentual en los dos últimos años.

Según Funcas, durante el último año la mayor variación del Valor Añadido Bruto la registran a construcción (8,4%) y la agricultura(6,4%). Sin embargo la industria sólo creció a un ritmo del 0,4%. Funcas estima el incremento del PIB castellano-manchego del sector servicios en el 2,7%

El caso del retroceso industrial en el modelo productivo no es exclusivo de nuestra Comunidad. Castilla-la Mancha es la novena región española en cuanto a peso de la industria manufacturera en su PIB, por delante de Valencia, Galicia, Murcia, Andalucía o Madrid.

Desde 2016 las exportaciones industriales pierden un punto en el peso de las ventas totales de nuestra Comunidad en el extranjero

El Ministerio de Industria en su documento estratégico “Directrices Generales de la Nueva Política Industria Española 2030” que se ha hecho público recientemente concluye que España necesita impulsar una Nueva Política Industrial para los próximos años que se enmarca dentro de la Agenda del Cambio y alineada con los ODS de la Agenda 2030. Esa agenda se articula en 10 ejes de acción que van desde la: digitalización a la innovación pasando por el capital humano, la regulación, el tamaño empresarial, por ejemplo. Y que contempla medidas como impulsar el tamaño de las empresas industriales, aumentar su innovación y su actividad exportadora, desarrollo de un nuevo modelo de formación para el empleo, la mejora de las pymes industriales a elementos alternativos de financiación, eliminar la morosidad, reducir los costes energéticos de producción, impulso del transporte de mercancías por ferrocarril y apoyo a la exportación.

Se trata de revertir el proceso de declive de la industria manufacturera en el mix económico. En el caso de Castilla-La Mancha, desde el año 2000, el modelo económico de la región ha experimentado una serie de cambios sustanciales que se reflejan en el modelo el crecimiento y en el empleo y del que la industria manufacturera es un elemento más. En su conjunto, se mantiene el fuerte peso del sector público, que cobró especial protagonismo durante la crisis que dañó de gravedad al tejido productivo privado, especialmente a la construcción y los servicios, pero también a la industria. El sector público, a pesar de los recortes a los que se vio abocado por la caída de ingresos aguantó mejor que el privado. De hecho, el peso de las administraciones públicas en el crecimiento de la economía regional ha aumentado desde el inicio del siglo en detrimento del sector privado. Mientras la riqueza regional ha variado en los últimos 18 años un 93,09%, el aporte del gasto público (administración pública y defensa; seguridad social obligatoria; educación; actividades sanitarias y de servicios sociales) lo ha hecho un 122,03%.

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