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El gasto sanitario de CLM creció el año pasado un 7,8% y alcanzó el 6,7% del PIB
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El gasto sanitario de CLM creció el año pasado un 7,8% y alcanzó el 6,7% del PIB

  • La Junta gastó 2.807 millones en sanidad, 203 más que en 2017 y 97,6 millones más de lo previsto inicialmente
  • Las desviaciones en las partidas para sustituciones de personal, las recetas y los conciertos con la sanidad privada provocaron que el gobierno gastara 97,6 millones adicionales

miércoles 13 de noviembre de 2019, 20:49h
Las contingencias en la atención sanitaria en los hospitales públicos y el mayor gasto en recetas, motivaron que la Consejería y el Servicio de Salud de Castilla-la Mancha (SESCAM) reforzaran el año pasado el gasto sanitario previsto inicialmente con 97,6 adicionales, lo que equivale a un 3,6% más del presupuesto original. Esta medida elevó el gasto sanitario público de la Región el año pasado a 2.807 millones de euros, 203 millones por encima del registrado en 2017, cuando la inversión sanitaria ascendió a 2.604 millones de euros. Las previsiones del gobierno regional era hacer crecer el gasto sobre presupuestos iniciales en un 2,9%. La realidad es que, sobre presupuestos ejecutados, el gasto creció un 7,8% (2,7 veces más de lo planificado) y alcanzó el 6,7% del PIB regional, dos décimas por encima del registrado en 2017, cuando llegó al 6,5% del PIB.
Los grandes bloques donde el gobierno reforzó el presupuesto fueron el de personal del servicio público, en el que gastó 21 millones por encima de las previsiones, y la atención de pacientes en clínicas privadas para intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas o determinados tratamientos donde gastó casi 30 millones adicionales (62,4%) hasta alcanzar los 77,6 millones. A estas dos partidas, se suma la de recetas de medicamentos dispensados en farmacia, donde el gobierno gastó 15,5 millones adicionales hasta totalizar 535,4 millones.

El aumento de los fondos para personal tiene su origen fundamentalmente en las necesidades de cubrir sustituciones de los empleados sanitarios. El personal de la asistencia sanitaria destinado al programa de atención a la salud supuso un coste de 1.370 millones de euros.

Los 47,8 millones previstos para los conciertos y contratos con empresas del sector privado con los que se atienden algunas terapias externalizadas y con los que también se atienden las eventualidades que se dan en el sistema público, se quedaron cortos y se ampliaron hasta los 77,6 millones.

33 de los 77,6 millones gastados en centros privados tuvieron su origen en los dos principales tratamientos externalizados: diálisis y terapias respiratorias. La urgencia en tratamientos contra el cáncer sumó otros casi 10 millones de euros y las intervenciones otros 21,2 millones de euros. En 2011, el Sistema Nacional de Salud reguló mediante decreto los criterios marco para garantizar un tiempo máximo de acceso a las prestaciones sanitarias. Este decreto, que obliga a todas las Comunidades, establece un máximo de 180 días para cinco tipo de intervenciones quirúrgicas: valvular, coronaria, cataratas y prótesis de cadera y de rodilla. Cualquier otra intervención debe estar por debajo de ese plazo. La factura de estos cuatro procedimientos: cirugías, radioterapia, hemodiálisis y terapias respiratorias ascendió a 64 de los 77,6 millones de euros.

Precisamente estos cuatro bloques asistenciales fueron las que más dispararon la factura extraordinaria, los que provocaron las mayores desviaciones sobre las previsiones iniciales, acumulando 26,3 millones de los 29,8 en los que se incrementó el presupuesto previo: Terapias respiratorias (de 8,1 millones adicionales), cirugía (11 millones), los tratamientos de radioterapia (4,6 millones) y la diálisis (2,6 millones).

Pero también se ampliaron los fondos para algunas pruebas diagnósticas realizadas en clínicas privadas. Es el caso de las tomografías, en las que el SESCAM gastó 1,02 millones de euros, 783.000 euros por encima de lo presupuestado, las pruebas de ultrasonido por las que se pagaron 650.000 euros, 274.000 más de lo consignado.

Finalmente, el tercer motivo de la desviación se produjo por el desfase del gasto farmacéutico, que alcanzó a finales de año los 959,24 millones de euros. De ellos, la mayor parte correspondió a las recetas médicas. El gobierno llegó a pagar 535,4 millones de euros, 15,5 millones por encima de la asignación presupuestaria. A ellos hay que sumar otros 274 millones en farmacia hospitalaria, que registró un fuerte incremento del 7,8% respecto a los gastos contabilizados en 2017.
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