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La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante su comparecencia ayer para explicar los datos del paro.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante su comparecencia ayer para explicar los datos del paro. (Foto: Pool Moncloa // Diego del Monte)

El país no está para risas oficiales

viernes 03 de abril de 2020, 10:40h
Se ven caras severas en el gobierno de la nación. José Luis Ábalos, ministro de Transportes, y Salvador Illa, de Sanidad, llevan la preocupación dibujada en el rostro. Es el semblante del alma que se cuela en nuestras casas cuando comparecen ante la nación e incluso cuando no saben que las cámaras les observan. Se ve que sienten y padecen el drama que se está viviendo. No se trata de juzgar sus aciertos o errores, que de todo hay, sino de hacer notar la huella que les marca la mayor crisis jamás vivida desde la Guerra Civil. Por eso choca la imagen con la sonrisa de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de Unidas Podemos, desde el atril del Palacio de La Moncloa en un momento de la rueda de prensa que daba para hacer la valoración del peor dato de la historia del empleo en nuestro país. Un dato que en un solo mes ha dejado en la cuneta a más de 800.000 personas. Tiempo habrá también para evaluar la actuación de la ministra en la crisis. Pero cuando menos sorprende ese aire en un momento en el que el país vive tanto dolor y se prepara para un duro escenario económico y social. De momento debería preguntarse si no tenía que haber congelado la fecha de caducidad de los contratos temporales y los de por obras y servicios, con un respaldo económico desde la administración. En cualquier caso, ministra, el país no está para esas sonrisas. Al menos no para esas sonrisas oficiales.
Ese mismo día, el jueves, diputados y senadores de PSOE y PP decidieron donar parte de sus retribuciones (la de dietas) a diferentes causas para la lucha contra el coronavirus. Es loable. También de justicia, porque esa parte está creada para compensarles por los desplazamientos desde sus residencias al Congreso. Y ahora son pocos los diputados nacionales que se desplazan a Madrid. En medio de tan noble gesto, sorprende la justificación dada por la presidenta del Congreso de que esa parte de la retribución no se ha suspendido porque no puede hacerse. Señora presidenta, ese complemento salarial no es por la gracia divina. Proviene de un acuerdo de la Mesa de la Cámara, por el que se crea y de otros acuerdos por los que se va actualizando y modificando en los casos necesarios. Dicho sea de paso, si se crea por acuerdo, se puede congelar por acuerdo. En cualquier caso, es de aplaudir la decisión de los diputados y senadores de los dos grandes partidos españoles.

Y, aquí, en Castilla-La Mancha, el dato para el optimismo veía la luz en estas mismas páginas. Del estudio de la evolución de la pandemia se observa que desde el domingo el virus causa menos bajas que en los días anteriores y que los sanitarios causan más altas. Los casos de personas curadas se han duplicado en apenas cuatro días.

Eso es el frente sanitario, que sigue siendo zona de guerra, pero en el que la brigada logística logra avanzar y empieza a reponer material. En el otro frente, en el económico, el gobierno ha aceptado que parte de los fondos que iba a recibir para políticas de empleo se destinen a lo urgente: a poder pagar a los nuevos parados y a los afectados por los ertes. Y es que cuando no hay para pan o peces, la caña para pescar, puede esperar un par de meses.

Este periódico había informado días atrás y esta misma semana, antes de conocerse los datos oficiales, de la dureza del impacto. Y todavía queda por venir la segunda ola. Será cuando se vea qué empresas pueden seguir y cuáles no, cuáles pueden conservar empleo y cuánto y cuáles no. También ha informado de cómo la administración va a recaudar menos. Lo mismo que la Seguridad Social. Tan solo el Ministerio de Hacienda, en un primer cálculo va a dejar de ingresar hasta 7.250 millones de euros mensuales durante los periodos de paralización económica en concepto de IVA, IRPF e impuestos especiales. No es de extrañar, que la ministra busque fondos hasta debajo de las piedras. Con menos dinero hay que hacer frente a más gasto sanitario, de cobertura por desempleo… Vienen malos tiempos. Señora ministra, el país no está para risas oficiales.
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