Según recoge el expediente de la AEPD, el organismo considera que la deficiencia de seguridad detectada supone una infracción del artículo 32 del reglamento europeo, relativo a la seguridad del tratamiento de datos personales. La sanción inicial ascendía a 500.000 euros, aunque se redujo a 400.000 tras el reconocimiento de responsabilidad y el pago anticipado por parte del banco.
Uno de los aspectos relevantes del caso es que el servicio de videovigilancia estaba externalizado en una empresa de seguridad. Sin embargo, la AEPD recuerda que esta circunstancia no exime a la entidad financiera de su responsabilidad como titular del tratamiento de los datos, debiendo garantizar en todo momento que se cumplen las medidas de seguridad adecuadas.
Unicaja y su peso en Castilla-La Mancha
Más allá del expediente sancionador, el caso adquiere especial relevancia en Castilla-La Mancha por el arraigo de la entidad en el territorio. Unicaja Banco es hoy una de las principales entidades financieras de la región por cuota de mercado y presencia territorial, con una amplia red de oficinas y clientes.
Este posicionamiento se explica, en gran medida, por su evolución corporativa. La entidad es heredera de Caja Castilla-La Mancha (CCM), la histórica caja regional que fue intervenida en 2009 en plena crisis financiera. Posteriormente, CCM fue integrada en Liberbank, entidad que años después acabaría fusionándose con Unicaja, dando lugar al actual grupo bancario.
Este proceso de concentración bancaria permitió a Unicaja reforzar su presencia en Castilla-La Mancha, donde mantiene una fuerte penetración, especialmente en entornos rurales y entre clientes tradicionales de las antiguas cajas de ahorro.