El informe del Observatorio de INVERCO refleja que los castellanomanchegos acumulan ya 12.240 millones de euros en fondos de inversión, un 13,7% más que el año anterior. El crecimiento se sitúa prácticamente en línea con la expansión nacional del sector, impulsada por la mejora de los mercados financieros y por el retorno del ahorro hacia productos con mayor rentabilidad.
El dato confirma una tendencia que se consolida desde hace años: el dinero empieza a salir lentamente de las cuentas corrientes y depósitos para buscar alternativas financieras en un contexto de inflación elevada y tipos de interés todavía atractivos para la renta fija.
Una región todavía muy bancarizada
Pese al crecimiento, Castilla-La Mancha sigue mostrando un comportamiento financiero mucho más prudente que otras comunidades del norte de España o Madrid.
El patrimonio en fondos equivale únicamente al 24,6% de los depósitos bancarios existentes en la región, claramente por debajo de la media nacional, situada en el 30,9%. En la práctica, esto significa que las familias y empresas castellanomanchegas mantienen todavía una enorme bolsa de ahorro inmovilizada en productos tradicionales: 49.715 millones de euros en depósitos bancarios y 12.240 millones en fondos de inversión.
La diferencia es todavía más visible si se compara con territorios como Aragón, País Vasco o La Rioja, donde el peso de los fondos ya supera ampliamente el 50% respecto a los depósitos.
El ahorro financiero crece más rápido que la economía regional
Uno de los indicadores más relevantes del informe es la relación entre el patrimonio en fondos y el PIB regional.
En Castilla-La Mancha, los fondos representan ya el 20,8% del PIB, dos puntos más que un año antes.
Aunque sigue por debajo de la media española (26,7%), el avance es significativo y evidencia que el ahorro financiero crece más rápido que la propia economía regional.
El inversor castellanomanchego, muy conservador
El perfil del partícipe regional deja pocas dudas sobre el comportamiento financiero predominante en la comunidad. Casi el 45% del patrimonio invertido se concentra en monetarios y renta fija, mientras que sólo el 12% está en renta variable.
Según se recoge en el informe, la estructura inversora en la región es la siguiente: 44,7% en monetarios y renta fija, 6,1% en garantizados, 37,3% en fondos mixtos y globales y 12% en renta variable.
El contraste con Madrid o Cataluña es notable. En ambas comunidades, más del 21% del ahorro financiero se canaliza hacia renta variable, reflejando perfiles más acostumbrados al riesgo y a la inversión bursátil. En Castilla-La Mancha, en cambio, el inversor medio sigue priorizando la preservación del capital frente a la búsqueda de rentabilidades elevadas.
Guadalajara rompe el patrón regional
Dentro de la comunidad, Guadalajara aparece como la gran excepción financiera. La provincia presenta un nivel de inversión muy superior al resto de Castilla-La Mancha, dado que los fondos equivalen al 35,1% de su PIB y la relación entre fondos y depósitos alcanza el 52%. Ambos indicadores sitúan a Guadalajara claramente por encima de la media regional e incluso por encima de muchas provincias españolas.
La explicación tiene un fuerte componente socioeconómico y geográfico. La cercanía con Madrid, el mayor nivel de renta media, la elevada presencia de trabajadores vinculados al corredor del Henares y una población con mayor exposición a servicios financieros explican parte de esta singularidad.
Frente a ello, provincias como Toledo, Albacete o Ciudad Real mantienen ratios mucho más moderados y perfiles de ahorro más tradicionales.
Toledo lidera por volumen
Aunque Guadalajara destaca por intensidad inversora, Toledo continúa siendo la provincia con mayor volumen total de patrimonio en fondos, con 3.331 millones de euros, seguida por Ciudad Real y Guadalajara. También lidera el número de cuentas de partícipes, con más de 142.000.
El dato refleja el peso demográfico y económico de la provincia dentro de la región, aunque no necesariamente un mayor nivel de sofisticación financiera.