La evolución de las condiciones materiales de los hogares castellano manchegos ofrece una fotografía menos favorable de lo que podría desprenderse de algunos indicadores macroeconómicos. El automóvil y la vivienda son dos buenos termómetros de la capacidad de compra de los hogares.
En una comunidad extensa, con elevada población en municipios pequeños, el coche tiene además una función económica esencial: permite acceder al empleo, la sanidad, la educación, el comercio y otros servicios. La vivienda, por su parte, condiciona la emancipación, la formación de hogares y la capacidad de atraer población.
Aumenta la población que no puede permitirse un coche
La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) no mide específicamente si una persona puede comprar un automóvil nuevo. El indicador oficial pregunta si el hogar puede permitirse disponer de un automóvil. Por tanto, no debe confundirse con la capacidad para adquirir un coche nuevo.

En 2025 el indicador duplica el nivel de 2022 y aumenta 0,9 puntos respecto a 2024. Frente al mínimo de 2020, se multiplica por 2,5. El dato equivale, de forma aproximada, a unas 100.000 personas si se aplica el porcentaje a una población regional de algo más de dos millones de habitantes.
La ECV confirma además la relación entre renta y movilidad: en España, casi cuatro de cada diez hogares del quintil de menor renta no disponían de vehículo en 2025, frente a uno de cada diez en el quintil de mayor renta. Entre los hogares con menores ingresos también era mayor la presencia de vehículos de más de diez años.
Tener coche no significa poder comprar un coche nuevo
La estadística oficial no permite construir una serie regional sobre la imposibilidad de comprar un vehículo nuevo. Para aproximarse a ese fenómeno hay que cruzar renta, precios de los vehículos, matriculaciones, financiación y antigüedad del parque.
La hipótesis económica es relevante: un hogar puede seguir teniendo coche y, sin embargo, aplazar durante años la renovación porque el precio del vehículo, la financiación y los costes de uso superan su capacidad de ahorro o endeudamiento.
En consecuencia, la edad del parque automovilístico se convierte en un indicador indirecto de la capacidad de renovación de los hogares.
La vivienda: dificultad creciente para acceder, aunque Castilla-La Mancha siga siendo barata
En vivienda no existe una serie de ECV equivalente a 'personas que no pueden comprar una vivienda' para todos los años. El INE ofrece, sin embargo, un nuevo indicador especialmente útil: población que buscó vivienda activamente sin llegar a cambiar de residencia.
En 2025, el 5,3% de la población de 16 o más años de Castilla-La Mancha había buscado vivienda sin conseguir cambiarse. Es uno de los porcentajes más bajos de España, pero no implica que el acceso sea sencillo. En el conjunto nacional, el 67,2% de quienes buscaron vivienda sin éxito señaló el precio excesivo como principal motivo.
El problema es especialmente visible entre los jóvenes. En España, el 44,3% de las personas de 26 a 34 años convivía con sus padres en 2025. Entre ellas, el 34,6% decía no poder permitirse alquilar una vivienda y el 12,7% no poder acceder a la compra. En conjunto, el 47,3% señaló como motivo principal una limitación económica para comprar o alquilar.
La paradoja inmobiliaria de Castilla-La Mancha
Castilla-La Mancha conserva una ventaja importante: sus precios residenciales y el esfuerzo hipotecario se sitúan por debajo de la media nacional. Pero esa ventaja está siendo erosionada por el rápido aumento de los precios.
El precio de la vivienda regional ha aumentado aproximadamente un 19,6% entre 2015 y 2025, hasta situarse alrededor de 1.060 euros por metro cuadrado, según los datos difundidos del Ministerio de Vivienda. En 2025, además, las tasas interanuales de crecimiento superaron el 11% en varios trimestres.
El problema no es únicamente la cuota hipotecaria. Para comprar es necesario reunir previamente ahorro para la parte no financiada y afrontar impuestos y otros gastos. Esta barrera inicial afecta especialmente a jóvenes y hogares con menor renta.
El esfuerzo aumenta en la vivienda nueva
Según datos de Tinsa difundidos en 2025, la vivienda nueva en Castilla-La Mancha rondaba los 1.538 €/m² y el esfuerzo teórico para adquirirla se aproximaba al 40% de la renta disponible del hogar. La vivienda nueva era además alrededor de un 53% más cara que la usada.
Estos datos muestran que la ventaja de precios regional no elimina el problema de accesibilidad: una vivienda puede ser barata en comparación con Madrid o Baleares y, al mismo tiempo, resultar difícil de adquirir para un hogar con ingresos limitados.
La renta destinada a vivienda esconde grandes diferencias
En 2024, los hogares castellano manchegos destinaban de media alrededor del 16,7% de sus ingresos a la vivienda. Entre la población pobre, el porcentaje ascendía aproximadamente al 29,3%. La media regional, por tanto, oculta una diferencia sustancial según el nivel de renta.

Coche y vivienda: dos bienes que compiten por la misma renta
En conclusión, los dos problemas se refuerzan. Una vivienda relativamente asequible en un municipio periférico o rural puede exigir una mayor dependencia del automóvil. El ahorro conseguido en vivienda puede reducirse por combustible, seguro, mantenimiento y desplazamientos.
En Castilla-La Mancha, por ello, la accesibilidad económica debería analizarse conjuntamente: no solo cuánto cuesta comprar una vivienda o un coche, sino cuánto cuesta mantener ambos y cuánto ahorro necesita un hogar antes de poder adquirirlos.
Con los datos disponibles se dibuja una nueva frontera económica en Castilla-La Mancha que dificulta la adquisición de coche y vivienda.
La región conserva una ventaja residencial frente a buena parte de España, pero esa ventaja se está reduciendo. Al mismo tiempo, la proporción de población que no puede permitirse disponer de automóvil ha pasado del 2,4% en 2021 y 2022 al 4,8% en 2025.
La combinación es especialmente relevante para los hogares con menor renta y para los jóvenes: acceder a una vivienda exige ahorro previo; mantener un empleo puede exigir automóvil; y ambos gastos compiten por la misma renta disponible.
La cuestión económica de fondo no es únicamente el precio de cada bien. Es la distancia entre el precio de esos bienes, la renta disponible y la capacidad de ahorro de los hogares.