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El BCE apunta a una nueva subida de tipos en diciembre ante el repunte de la energía y el euríbor ya supera el 3,2%

El BCE apunta a una nueva subida de tipos en diciembre ante el repunte de la energía y el euríbor ya supera el 3,2%
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(Foto: Sede del Banco Central Europeo)

  • CaixaBank Research prevé que el BCE mantenga el precio del dinero en el 2,50% en octubre, pero eleve el tipo de depósito al 2,75% en diciembre
  • El mercado ya descuenta tipos del 3,25% en 2027 ante el repunte de la inflación

Por CLM21
jueves 22 de octubre de 2026, 11:41h

El Banco Central Europeo (BCE) se encamina a mantener los tipos de interés sin cambios en su reunión del próximo 29 de octubre, pero prepara el terreno para una nueva subida en diciembre ante la persistencia del shock energético y el repunte de la inflación. CaixaBank Research considera que el escenario más probable pasa por un endurecimiento monetario gradual y controlado, después de que el BCE elevara los tipos en septiembre.

El análisis publicado este jueves por CaixaBank Research apunta a que el tipo de depósito permanecerá en el 2,50% en octubre y subirá hasta el 2,75% en diciembre. Los mercados asignan actualmente una probabilidad cercana al 90% a este nuevo incremento de 25 puntos básicos.

La principal amenaza vuelve a estar en la energía. Los futuros apuntan a un precio medio del Brent de unos 90 dólares por barril en 2027 y del gas TTF de alrededor de 70 euros por MWh, niveles que superarían en un 15% y un 60%, respectivamente, las hipótesis utilizadas por el BCE en sus previsiones de septiembre. CaixaBank Research advierte de que este escenario podría llevar la inflación de la eurozona hasta el 4%-4,5% durante lo que queda de 2026 y comienzos de 2027.

La energía vuelve a presionar los precios

La inflación general de la eurozona ha alcanzado el 3,8% en octubre, impulsada especialmente por la energía, cuyo precio ha aumentado un 18,9% interanual y ha añadido más de 1,5 puntos a la tasa general. El incremento está siendo especialmente intenso en los carburantes, con una subida del 32%, frente al 9% de la electricidad.

Sin embargo, por ahora el encarecimiento energético no se ha trasladado con la misma intensidad al resto de componentes. La inflación excluyendo energía se sitúa en el 2,3%, mientras que la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, alcanza el 2,5%. CaixaBank Research destaca precisamente esta limitada transmisión como uno de los elementos que permite al BCE optar por una estrategia gradual.

La evolución de la actividad tampoco está obligando al banco central a acelerar las subidas. El PMI compuesto de la eurozona alcanzó en septiembre los 53,1 puntos, su nivel más elevado desde mayo de 2023, mientras que los indicadores disponibles apuntan a un crecimiento del PIB próximo al 0,3% trimestral en el tercer trimestre.

El mercado laboral continúa mostrando resistencia, con una tasa de paro del 6,4% en agosto, mientras que la tasa de ahorro de los hogares se mantiene en el 14,2%. La producción industrial, sin embargo, se contrajo un 1,1% interanual en agosto.

El euríbor ya refleja el endurecimiento monetario

El impacto sobre las condiciones financieras ya es visible. El euríbor a 12 meses se encuentra ligeramente por encima del 3,2%, alrededor de un punto porcentual por encima de su nivel de hace un año, debido a las expectativas de nuevas subidas de tipos del BCE.

También se han encarecido moderadamente los préstamos a empresas y familias. Los tipos medios de los nuevos préstamos se sitúan en el 3,8% para las empresas y el 3,6% para los hogares, entre 20 y 30 puntos básicos por encima de los niveles de comienzos de año. Al mismo tiempo, el crédito al sector privado ha acelerado su crecimiento hasta el 4,3% interanual en agosto, frente al 3,3% registrado en diciembre.

El escenario supone un cambio relevante respecto a las expectativas de relajación monetaria que habían dominado buena parte del año. La subida de los precios energéticos y el repunte de la inflación han llevado al mercado a anticipar un periodo más prolongado de tipos elevados.

Los mercados son más pesimistas que CaixaBank

CaixaBank Research mantiene una previsión algo menos restrictiva que la que está descontando actualmente el mercado. Su escenario central contempla que el tipo de depósito alcance un máximo del 3% en la primavera de 2027 y que posteriormente el BCE pueda comenzar a reducir los tipos antes de finalizar ese mismo año.

Los mercados, en cambio, descuentan que el tipo de depósito llegue hasta el 3,25% en el verano de 2027 y permanezca en ese nivel durante un periodo prolongado, al menos hasta 2028.

La diferencia entre ambos escenarios depende fundamentalmente de la evolución de la energía. Si el encarecimiento del petróleo y el gas no termina trasladándose de forma significativa a salarios, servicios y otros bienes, la inflación podría iniciar una trayectoria descendente durante 2027 y permitir al BCE empezar a relajar su política monetaria.

Si, por el contrario, el shock energético se prolonga y genera efectos de segunda ronda, el banco central tendría que mantener una política más restrictiva durante más tiempo. La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha señalado que hasta ahora no se observan efectos indirectos relevantes sobre precios y salarios, aunque el organismo mantiene abierta la posibilidad de ajustar su respuesta en función de los datos.

Francia añade otro foco de tensión

El escenario monetario se complica además por las tensiones financieras en Francia. Su prima de riesgo ha superado los 150 puntos básicos, un nivel que solo se había alcanzado puntualmente durante la crisis de deuda soberana de 2010-2012.

Por ahora, el contagio al resto de la eurozona ha sido limitado. España y Portugal mantienen primas de riesgo próximas a mínimos desde 2009, mientras que Italia también presenta niveles relativamente contenidos.

CaixaBank Research señala que Francia afronta una deuda pública cercana al 120% del PIB y acumula cuatro años con un déficit superior al 5%, frente a menos del 2,5% en 2019. En este contexto, tanto el BCE como el Banco de Francia han insistido en que corresponde al Gobierno francés corregir sus desequilibrios fiscales.

El BCE dispone del Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), que permite intervenir en los mercados secundarios de deuda cuando se produzca un deterioro injustificado de las condiciones financieras. Sin embargo, por ahora el organismo considera que la situación francesa responde fundamentalmente a sus propios fundamentos fiscales.

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