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El coronavirus termina con un tercio de la lista de espera sanitaria de la Región
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(Foto: SESCAM)

El coronavirus termina con un tercio de la lista de espera sanitaria de la Región

  • El miedo de los pacientes al contagio si acudían a los centros, la informatización de los procesos y las consultas telefónicas, entre las causas de la reducción
  • La espera quirúrgica, la única que se incrementa por la paralización de quirófanos y por el uso de las UCIs para pacientes de Covid-19

lunes 15 de junio de 2020, 21:06h
La crisis sanitaria del coronavirus ha logrado rebajar a mínimos históricos las listas de espera del sistema de salud de Castilla-La Mancha, que ha visto cómo en los tres primeros meses de la Covid-19 han salido de sus listas uno de cada tres pacientes, a pesar de que la actividad asistencial ha estado relegada a un segundo plano por la urgencia de la pandemia. En paralelo y paradójicamente, el total de paciente que superan los tiempos máximos de espera han aumentado un 60%.
A finales de mayo, el número de pacientes en alguna de las tres listas de espera (primera consulta por especialista, prueba diagnóstica o intervención quirúrgica) era de 67.608, lo que suponen 31.880 menos (32%) de los 99.488 que se contabilizaban en febrero. De igual modo, los que estaban en plazos máximos de espera (180 días para una operación, 60 para primera consulta y 30 para prueba diagnóstica) son un 60% más de los que había en febrero. En concreto son 46.181, frente a los 29.004 de febrero.

Para hacerse una idea de la magnitud del descenso baste señalar que en los últimos tres años las listas de espera mensuales se han movido en una horquilla entre los 90.000 pacientes (mayo de 2019) y los 101.000(enero de 2018).

Tras esta rebaja existen múltiples factores. Por un lado, el desistimiento de los propios enfermos de acudir a un hospital por el miedo al contagio, en una época en el que los centros sanitarios eran unos de los principales focos de infección, lo que ha provocado su salida de los listados. Por otro, el sistema informático automatizado que contabilizaba como cerradas las consultas programadas previamente para esos días y en tercer lugar, en el caso de consultas, la realización de las mismas de forma telefónica o telemática.

Hasta que el coronavirus se convirtió en prioridad sanitaria, uno de los temas de mayor controversia política de los últimos años ha sido el de las listas de espera, que han sido objeto de numerosas iniciativas y debates parlamentarios. El último fue el 27 de febrero, dos días antes de que se confirmara el primer caso de contagio por Covid en Castilla-La Mancha, en el que la diputada de Ciudadanos y médica de profesión Úrsula López denunciaba que “llevamos siete meses consecutivos sufriendo un aumento de las listas de espera, comparado con el mismo mes del año anterior”.

Desde el gobierno se apuntaba al carácter relativo de los datos, ya que Sanidad había elevado la cartera de servicios, con aumento de pruebas y cribados a determinados segmentos de pacientes, lo que hacía aumentar el número de actuaciones realizadas, pero que tenía un efecto positivo en la prevención de enfermedades y en la reducción de la mortalidad por algunas causas (cáncer de colon o cáncer de cérvix, entre otras).

Sea como fuere, en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha se es consciente de que muchas de las bajas de las listas tienen un carácter meramente técnico y que, con la recuperación de la actividad habitual y la vuelta a un normal funcionamiento, será necesario hacer un esfuerzo adicional para atender a los casos que han salido de las listas de espera sin haber recibido la consulta o sin haberse sometido a la prueba diagnóstica.

No pasa lo mismo con la lista de cirugía, que es la que se considera viene a reflejar mejor la situación del sistema. Con los quirófanos sólo para urgencias y las unidades de cuidados intensivos y salas de reanimación ocupadas por pacientes con Covid, el número de pacientes en espera de una intervención ha aumentado en los tres últimos meses en 6.225 (16,3%), situando el total en 44.320, una cifra jamás alcanzada en los últimos cinco años y que equivalen ya a 2 de cada tres castellano-manchegos en espera de atención sanitaria. El problema añadido es que si en febrero el total de pacientes que debían esperar más de 180 días era de 12.300 (1 de cada 3), en mayo habían aumentado a 27.200 (con una proporción que superaba 1 de cada 2 pacientes en espera).

Y si esa situación se daba en cirugía, en las primeras consultas por un especialista se producía el fenómeno contrario. Si en febrero había casi 53.200 castellano-manchegos pendientes de ser vistos, en mayo eran sólo 17.500, lo que supone una reducción del 67%. Sólo en ese último mes el listado disminuyó en 14.500 pacientes (40%).

Finalmente, el tercer listado, el que recoge a los pacientes que aguardan una prueba diagnóstica, se ha visto reducido en un 30% desde febrero (2.429 personas).

En este comportamiento singular del sistema de atención se producen casos llamativos en algunos centros hospitalarios en lo que afectan a consultas y pruebas. Algunos como el complejo de Albacete, el Mancha Centro, el de Hellín o el de Villarrobledo han visto reducida su lista para primera consulta en más de un 90% durante los últimos tres meses. El hospital que menos ha visto adelgazada la relación en ese periodo es el de Tomelloso (-36,5%).

Por lo que respecta a pruebas de diagnosis, todos los centros salvo el de Valdepeñas y el de Villarrobledo han aminorado las esperas.
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