Las cifras consolidan el papel de Incarlopsa como uno de los grandes motores industriales y exportadores de Castilla-La Mancha, una comunidad donde se concentran buena parte de sus instalaciones productivas y desde la que la empresa ha construido un grupo con presencia nacional e internacional.
El crecimiento de la compañía no solo se refleja en las ventas. El resultado bruto de explotación (EBITDA) se aproximó a los 90 millones de euros, un 11% superior al registrado un año antes, mientras que el margen bruto también mejoró un 5%, reflejando una recuperación de la rentabilidad tras varios ejercicios marcados por el incremento de los costes de producción.
Un gigante industrial con raíces castellanomanchegas
Fundada por la familia Loriente Piqueras y con sede en Tarancón, Incarlopsa se ha convertido en una de las mayores empresas cárnicas del país y en el principal proveedor de carne de cerdo y jamón de Mercadona. Su crecimiento ha situado a la compañía como la empresa con mayor facturación de Castilla-La Mancha y uno de los principales empleadores industriales de la región.
Además del complejo industrial de Tarancón, la empresa mantiene en Castilla-La Mancha algunos de sus activos estratégicos, entre ellos los secaderos de jamón de Corral de Almaguer y Olías del Rey (Toledo), este último considerado uno de los mayores centros de curación de jamón de Europa, mientras que el de Corral de Almaguer está catalogado como el mayor secadero de jamones del mundo por capacidad productiva.
Precisamente durante 2025 la empresa puso en funcionamiento una central térmica de biomasa en su planta de elaborados de Tarancón, una inversión orientada a mejorar la eficiencia energética y reducir la huella ambiental de sus procesos industriales.
Expansión empresarial y apertura de nuevos mercados
Los resultados llegan en un ejercicio especialmente activo desde el punto de vista corporativo. Durante 2025, Incarlopsa adquirió el 33% de Inga Food, sociedad especializada en producción porcina que agrupa unas 650 explotaciones ganaderas en España, compartiendo el accionariado con Vall Companys y Grupo Cañigueral. A ello se sumó la compra de Embutidos Bricio, reforzando su posición en el negocio del porcino blanco.
Otro de los hitos destacados ha sido la autorización para exportar productos cárnicos a Estados Unidos, un mercado especialmente exigente desde el punto de vista sanitario y normativo y que la compañía considera estratégico para su crecimiento internacional.
En paralelo, el grupo ha decidido rebautizar su sociedad matriz, hasta ahora denominada Serlopi, que pasa a llamarse Loriente Family Foods, un cambio con el que busca reflejar la evolución de un negocio que ha trascendido su actividad original para convertirse en un grupo alimentario con creciente presencia internacional.
Resistencia en un contexto complejo
El consejero delegado de la compañía, Jesús Loriente, ha destacado que los resultados se han obtenido en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, las tensiones arancelarias y los efectos que sigue provocando la peste porcina africana sobre los mercados mundiales.
A pesar de ese escenario, la empresa ha conseguido aumentar ventas, mejorar márgenes y mantener su apuesta por la innovación, la sostenibilidad y el crecimiento industrial, reforzando la posición de Castilla-La Mancha como uno de los principales polos agroalimentarios de España.