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El gran reto de Castilla-La Mancha: La potencia eléctrica y la capacidad de la red limitan su desarrollo industrial

El gran reto de Castilla-La Mancha: La potencia eléctrica y la capacidad de la red limitan su desarrollo industrial
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  • La región reclama 6.000 MW adicionales para atender al menos 16 proyectos estratégicos mientras Red Eléctrica identifica seis nudos castellano-manchegos susceptibles de concurso de capacidad de acceso

Por CLM21
viernes 25 de septiembre de 2026, 07:00h

Castilla-La Mancha ha pasado de competir por atraer industria a afrontar un desafío previo: disponer de la infraestructura eléctrica necesaria para que los nuevos proyectos puedan conectarse a la red. La región cuenta con 18.233 MW de potencia instalada, el 87% de origen renovable, pero el crecimiento de la demanda asociado a nuevas fábricas, centros de datos, hidrógeno y procesos de electrificación está elevando la presión sobre las redes.

La Junta ha cuantificado en 6.000 MW adicionales las necesidades de al menos 16 proyectos estratégicos que reclaman capacidad eléctrica para poder desarrollarse. La cifra equivale aproximadamente a un tercio de toda la potencia actualmente instalada en la comunidad y pone de manifiesto el cambio que está experimentando el mapa industrial regional: disponer de suelo y captar inversión ya no garantiza que un proyecto pueda materializarse si no existe capacidad de conexión suficiente.

El fenómeno ya tiene un caso concreto en Castilla-La Mancha. En febrero, el Ministerio para la Transición Ecológica adjudicó a Hydnum Steel 500 MW de capacidad de acceso en el nudo de Brazatortas, en Ciudad Real, para su proyecto de acería verde. La inversión vinculada al proyecto asciende a 1.271 millones de euros. La potencia concedida representa por sí sola el 8,3% de los 6.000 MW que la Junta identifica como necesarios para el conjunto de proyectos estratégicos.

La comparación permite dimensionar el volumen de electricidad que está empezando a requerir la nueva industria regional. Una sola iniciativa industrial de gran tamaño necesita una capacidad equivalente a una parte significativa de la potencia que otros proyectos todavía reclaman y cuya conexión debe encajar en la planificación estatal de la red.

Seis nudos de Castilla-La Mancha entran en el radar de la nueva demanda

Los datos publicados por Red Eléctrica en septiembre muestran que la presión no se concentra en un único territorio. El operador del sistema ha incluido seis nudos de Castilla-La Mancha entre aquellos en los que concurren las circunstancias para una eventual convocatoria de concurso de capacidad de acceso para nueva demanda: Arenas de San Juan, Carroyuelas, Fuentes de la Alcarria, La Pinilla, Olmedilla y Picón.

A ello se suman las nuevas solicitudes de acceso registradas por Red Eléctrica en septiembre. El listado publicado por el operador recoge 171,56 MW de nuevas solicitudes de demanda en distintos puntos de la comunidad. Entre ellas figuran 17 MW en Brazatortas, 30,24 MW en Ébora, 44,2 MW en Elcogas, 60 MW en La Solana, 19,12 MW en Campanario y 1 MW en Barataria.

La cifra debe interpretarse con cautela porque parte de estas solicitudes corresponde a instalaciones de almacenamiento y no exclusivamente a nueva industria. No obstante, refleja el aumento de peticiones de acceso que está recibiendo la red regional.

La paradoja de una potencia renovable que necesita más red

Castilla-La Mancha se encuentra en una posición singular dentro del sistema eléctrico español. La comunidad ha desarrollado durante los últimos años una de las mayores capacidades renovables del país y dispone actualmente de 18.233 MW de potencia instalada, de los que el 87% proceden de fuentes renovables.

El problema para la nueva industria, por tanto, no se reduce a la capacidad de generación. Una fábrica, un centro de datos o una planta de hidrógeno necesitan que exista una red capaz de transportar y suministrar la electricidad en el punto concreto donde se ubica el proyecto.

La diferencia entre producir energía y disponer de capacidad de acceso está adquiriendo así una importancia creciente en las decisiones de inversión. La expansión de las renovables ha permitido aumentar la oferta eléctrica regional, pero la llegada de nuevos consumidores de gran tamaño exige también nuevas subestaciones, líneas, posiciones de conexión y refuerzos de la red existente.

La demanda se ha convertido en uno de los principales componentes de las nuevas inversiones en red, impulsada por la electrificación, los nuevos proyectos industriales y la aparición de grandes consumidores vinculados a la economía digital.

Guadalajara ya ha advertido del cuello de botella

La provincia de Guadalajara ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo la capacidad de red puede convertirse en un factor de localización industrial.

La propia provincia ha reclamado una mayor disponibilidad de potencia eléctrica ante la saturación de determinados puntos de la red y el impacto que esta situación puede tener sobre nuevos proyectos industriales. La cuestión adquiere especial relevancia en una zona que en los últimos años ha concentrado una fuerte expansión logística e industrial y que mantiene una elevada demanda de nuevas implantaciones.

El caso de Guadalajara muestra que la electricidad ya no es únicamente una infraestructura de apoyo a la actividad económica. Para determinados proyectos se ha convertido en una condición previa para poder instalarse.

La consecuencia es que la competencia entre territorios por atraer industria incorpora ahora un elemento adicional: qué capacidad eléctrica puede ofrecer cada zona, en qué plazo y con qué inversiones en red.

Puertollano pone precio a cada megavatio

El proyecto Hydnum permite poner cifras a esa nueva relación entre electricidad e inversión.

Los 500 MW adjudicados en Brazatortas están vinculados a una inversión de 1.271 millones de euros. Es decir, el proyecto moviliza aproximadamente 2,54 millones de euros de inversión por cada MW de capacidad de acceso adjudicada.

Esta relación no puede extrapolarse al conjunto de la economía regional, porque cada actividad presenta unas necesidades eléctricas diferentes. Una fábrica de acero, un centro de datos o una planta de almacenamiento tienen perfiles de consumo muy distintos. Pero sirve para visualizar hasta qué punto la disponibilidad de red puede determinar la capacidad de materializar inversiones de cientos o miles de millones de euros.

Talavera introduce una nueva escala de consumo

El centro de datos de Meta en Talavera representa otro tipo de demanda. La documentación ambiental del proyecto contempla una demanda máxima prevista de 240 MVA, asociada a una subestación propia con cuatro transformadores de 120 MVA.

La inversión anunciada para el proyecto se sitúa en torno a 750 millones de euros. Su dimensión permite visualizar cómo los nuevos consumidores digitales introducen necesidades de infraestructura diferentes de las de la industria convencional.

Los centros de datos requieren, además de electricidad, fibra óptica, sistemas de refrigeración, suelo adecuado y recursos hídricos. Su localización depende, por tanto, de una combinación de infraestructuras que convierte la disponibilidad energética en uno de los principales elementos de competitividad territorial.

La red crece a destiempo con respecto a la demanda

La respuesta no pasa únicamente por aumentar la generación. Red Eléctrica ha ejecutado ya actuaciones en Castilla-La Mancha para adaptar la red a las nuevas necesidades.

En julio culminó la ampliación de las subestaciones de Calera y Chozas y Torrijos, ambas en Toledo, con una inversión conjunta cercana a los 3 millones de euros. En Calera y Chozas se incorporaron nuevas posiciones de 220 kV destinadas a atender nuevas demandas, incluidas las de consumidores electrointensivos.

La planificación estatal contempla además refuerzos en zonas como Puertollano, Henares, Noblejas y Manzanares, precisamente en áreas donde se concentra o se prevé nueva actividad industrial.

El reto consiste ahora en acompasar los plazos. La construcción de una fábrica puede avanzar con rapidez una vez tomada la decisión de inversión, mientras que una nueva infraestructura eléctrica requiere planificación, autorización, tramitación y ejecución.

Para Castilla-La Mancha, esa diferencia temporal puede convertirse en un factor determinante para decidir cuándo y dónde se materializan determinados proyectos.

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