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La directora gerente del SESCAM, Regina Leal, en la rueda de prensa para informar sobre los datos de listas de espera al cierre de 2018.
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La directora gerente del SESCAM, Regina Leal, en la rueda de prensa para informar sobre los datos de listas de espera al cierre de 2018. (Foto: Ignacio López // JCCM)

El plan de choque con empresas privadas permite mejorar los datos de la sanidad pública regional en 2018

  • 34.479 pacientes esperan todavía ser intervenidos quirúrgicamente, 47.634 la primera consulta con un especialista y 6.557 una prueba diagnóstica
  • Mejoran los hospitales de Toledo, Albacete y Guadalajara y empeoran los datos Alcázar, Hellín, Talavera, Tomelloso y Valdepeñas

lunes 14 de enero de 2019, 13:42h
Según los datos ofrecidos por la gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, durante el mes de diciembre la lista de espera quirúrgica se redujo en 3.018 personas y el número de pacientes pendientes de ser intervenidos era final de año de 34.479. La bajada mensual es la mayor del año, a pesar de que diciembre fue en palabras de la propia gerente “de escasa actividad en los 131 quirófanos”. Los datos de diciembre son los que computan en el informe ministerial anual sobre el estado de la sanidad en las Comunidades Autónomas.
Hasta diciembre, el SESCAM sólo logró rebajar mensualmente las cifras en abril (232 paciente), mayo (1.047), junio (1.288), septiembre (178) y noviembre (213). El resto de los meses se saldó con un incremento de ciudadanos en espera de ser sometidos a una operación programada. En total y gracias al dato del último mes del año la lista quirúrgica se redujo durante 2018 en 1.401 pacientes. A falta del dato oficial de diciembre para cerrar el año, las operaciones programadas que se realizaron durante los 11 primeros meses del año pasado ascendieron a 100.400, lo que supone un incremento de 1.907 sobre las que se realizaron en igual periodo en 2017.

La gerente del SESCAM ha iniciado su intervención negando que su departamento hubiera puesto en marcha un plan de choque con la sanidad privada para rebajar las listas de espera justo en el último año de legislatura y a pocos meses de unas elecciones. Y ha explicado en relación a todas las listas de espera que “los buenos datos registrados al cierre del año 2018 están estrechamente relacionados con los altos niveles de actividad asistencial que se vienen produciendo en los últimos años en los centros sanitarios públicos de la región, tanto en Atención Primaria como Hospitalaria”.

La afirmación contrasta con la fuerte desviación del presupuesto gastado en derivaciones de pacientes a las clínicas privadas, una medida que fue muy criticada al gobierno anterior. Aunque la directora gerente de este organismo de la Consejería de Sanidad, Regina Leal, ha afirmado que no se ha incrementado el número de pacientes a la sanidad privada y que su departamento ha reforzado la contratación de personal, los datos económicos revelan que a falta de cuatro semanas para que terminara el año el SESCAM había superado en un 23% los elevados fondos con los que contaba para asistencia de pacientes de la sanidad pública en clínicas privadas, mientras que tenía sin gastar uno de cada tres euros que tenía consignados para contratación de médicos de refuerzo.

El no y el sí a las clínicas privadas

Preguntada por esta situación la gerente ha afirmado que “en 2018 no se ha incrementado el número de pacientes derivados a la sanidad privada”. El propio consejero se manifestó públicamente contrario a firmar un acuerdo amplio con las clínicas privadas para acabar con las listas de espera, que hubiera costado 100 millones de euros sólo en intervenciones quirúrgicas. El gobierno presupuestó para asistencia sanitaria por empresas privadas durante 2018 un total de 47,77 millones de euros, una cuantía similar a la que mantenía el gobierno anterior.

Pero a falta de cuatro semanas para que terminara el año había contratado ya 58,45 millones. A esa misma fecha tenía sin gastar uno de cada tres euros presupuestados para contratar médicos de refuerzo. Los datos revelan que sí se produjo el plan de choque y que este fue a través de la sanidad privada, aunque no en la medida propuesta por la patronal del sistema privado. A falta de conocer el informe detallado, el plan desarrollado habría consistido en derivar a los pacientes con intervenciones que más recursos comen en tiempo y dinero a la sanidad privada (intervenciones de traumatología, especialmente de columna, prótesis de cadera… ) para aligerar los 131 quirófanos con el fin de que estos aumentaran el número de pacientes operados. De hecho, a finales de noviembre el número de operaciones en la sanidad pública eran 1.907 más que el acumulado de un año antes.

Ese plan de choque ha afectado también a las pruebas diagnósticas y a tratamientos asistenciales. Según la directora gerente del SESCAM “en el área diagnóstica se han llevado a cabo 84.139 resonancias magnéticas, un 23,5 por ciento más que hace cuatro años; 55.621 mamografías, y 159.652 TAC´s, un ocho por ciento más que en el mismo periodo de 2014; y 33.539 colonoscopias más, entre otras”. A pesar de ese esfuerzo que ha sido posible, según Regina Leal al Plan de Renovación de Alta Tecnología, el Servicio Público de Salud, derivó de a pacientes a la sanidad privada para la realización de pruebas diagnósticas.

Esa política sobrepasó las previsiones iniciales y, a falta de un mes para terminar el año, el gobierno se había gastado en clínicas de empresas privadas un 52% más del presupuesto aprobado para endoscopias, el 44% más en pruebas de ultrasonido y había gastado 2,5 veces más de lo previsto en tomografías y un 17% en pruebas de radiología especial. Cuando el gobierno presentó el presupuesto, el consejero de Sanidad sostuvo que estas partidas se consignaban por prudencia, para casos de urgencias y contingencias, como que se estropeara algún aparato, y que la intención era gastar lo menos posible.

Finalmente, el gasto se ha desbordado y el plan de choque ha permitido mejorar los resultados globales respecto al año pasado. La lista de espera para pruebas diagnósticas se redujo durante 2018 en 1.409 personas y cerró con 6.557 personas pendientes de ser sometidos a alguna de esas pruebas.

La lista quirúrgica, por su parte, ha rebajado el número de pacientes en 1.401 hasta quedarse en 34.779, de los que 12.453 (720 menos que en diciembre de 2017) esperaban más de 180 días, que es el plazo máximo de garantías establecido por el Sistema Nacional de Salud para intervenciones quirúrgicas.

La mayor rebaja de espera asistencial se ha producido en el número de pacientes que aguardan la primera consulta con un especialista. A final de año eran 47.634, lo que supone 2.255 menos que un año antes. Uno de cada cuatro pacientes lleva esperando más del plazo de garantía asistencial de 60 días.

Los hospitales que mejoran y los que empeoran

Y aunque estos son los datos globales, los parciales reflejan que mientras unos hospitales han ido en la línea de rebajar sus listas de espera durante 2018, otros las incrementaron. Especialmente significativos son los casos de Alcázar de San Juan y de Hellín. El complejo Mancha Centro cerró 2018 con un incremento de sus tres listas de espera y de los plazos máximos de espera. La lista quirúrgica terminó con un incremento del 31,58%, la de consultas externas con un 22,64% y la de pruebas diagnósticas con un 19,7%. Con peores resultados cerró la gestión el hospital de Hellín, con aumento del 39,66% del número de pacientes en lista de espera quirúrgica, 31,94% para primera consulta y 38,16% para prueba diagnóstica.

El hospital de Tomelloso aumentó en un 18,98% la lista de primera consulta de especialista y un 47,7% la de pruebas diagnósticas. El de Manzanares el 21,46% y el 2,86% respectivamente para ambas listas. El de Talavera incrementó el número de pacientes en espera de primera consulta un 29,16% y en espera de pruebas un 135%. El de Valdepeñas, un 23,17% y un 24,12%, en cada una de las listas.

Entre los hospitales de capitales de provincia, que junto a Talavera y Alcázar son los de mayor catálogo asistencial, el de Toledo es el más sobrecargado y contabiliza uno de cada castellano-manchego en espera de ser atendidos. Este hospital es el que más logró reducir sus cifras “gracias a un nuevo modelo de gestión”, según ha manifestado la directora del SECAM. Su lista quirúrgica, que todavía está en cifras más elevadas que al inicio de la legislatura ha logrado situarse por primera vez en los tres últimos años y medio por debajo de los 10.000 pacientes. También baja un 24,21% el número de paciente en espera de primera consulta de especialista y el 56,58% el de pruebas diagnósticas. Albacete y Guadalajara también mejorar sus datos anuales en las tres listas de espera. Cuenca incrementa la quirúrgica en un 2,89% y la de pruebas en un 8% y Ciudad Real sube la quirúrgica en un 5,95%.
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