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La economía de Castilla-la Mancha, la que menos caerá en 2020 por el coronavirus

La economía de Castilla-la Mancha, la que menos caerá en 2020 por el coronavirus

  • BBVA Research estima que la economía de CLM caerá un 6,4% y la nacional un 8% este año.
  • En 2021 Castilla-La Mancha será, tras Extremadura, la región que menos crezca de España

viernes 08 de mayo de 2020, 13:15h

La economía castellanomanchega caerá (6,4%) menos que la nacional (8%) en 2020 pero se recuperará más lentamente en 2021, año en el que crecerá un 4,1% frente al 5,7% nacional. El Observatorio regional del BBVA Research considera que nuestra Comunidad, al igual que Extremadura, Castilla y León, La Rioja y Madrid aguantarán mejor el impacto del coronavirus y su contracción en este año será menor que en otras zonas de España, cuya actividad está más vinculada al turismo. La causa para el comportamiento de estas regiones del centro de España está en el mejor desempeño relativo de los sectores de actividades como el sector agrario y de alimentación y el sector público o los servicios de alto valor añadido, que se han visto menos afectados en la fase inicial de esta crisis. Castilla-La Mancha será la Comunidad Española que registre menor descenso de su PIB este año. Y el año que viene será la segunda que experimente menor crecimiento, sólo por delante de Extremadura. (Las estimaciones para cada Comunidad pueden consultarse en el archivo adjunto a la información)

En el caso de Castilla y León influye también el retorno más rápido a la normalidad de los sectores industriales, algo que va a ser determinante en Comunidades del norte, como Galicia, País Vasco, Navarra y Aragón. El informe señala que la recuperación en 2020 dependerá de la duración de las restricciones, de su impacto en la capacidad utilizada y de las políticas públicas para mitigarlas.

Las islas y las regiones del levante son las que registrarán mayor descenso de su PIB en 2020. En Baleares la caída estimada será del 17% y en Canarias del 13 %.

Para 2021, a medida que retorne progresivamente la actividad en los sectores afectados por el confinamiento, la recuperación se extenderá hacia el Levante peninsular y las comunidades insulares, aunque de forma asimétrica. Así, Baleares y Canarias, tras la fuerte contracción de 2020, serán las comunidades con mayor crecimiento, del 9,6% y 7,8% respectivamente. No obstante, su PIB se situará aún un 5% por debajo de los niveles alcanzados en 2019.

La mayor actividad turística, respecto a 2020, también beneficiará a las comunidades del arco mediterráneo: el crecimiento en Andalucía (5,8%), Murcia (6%), Cataluña (6%) y Comunidad Valenciana (6,1%) se situará por encima de la media de España, favorecidas por la recuperación del turismo. Las dos últimas, además, se verán también favorecidas por la progresiva recuperación de la actividad industrial y exportadora, cuya mejoría se extenderá también al resto de comunidades del norte. En este punto, la diversificación de los mercados exteriores, y en particular hacia países que estén más adelantados en la superación de la crisis sanitaria, como los asiáticos, puede ayudar también a la reactivación de la actividad.

Diversidad del gasto en consumo

La evolución del gasto con tarjeta refleja la fuerte contracción de la actividad debido a las restricciones de movimiento para frenar el número de contagios. Así, desde la segunda semana de marzo y hasta el 25 de abril, las compras con tarjeta disminuyeron, respecto al mismo periodo del año anterior, en ritmos entre el 40 y el 50% en Canarias, Andalucía o Murcia, mientras que en La Rioja, Madrid y Aragón se encuentra en el entorno del 60%. Esta contracción, además, difiere en función del tipo de consumo o del origen del consumido. Así, en sectores de consumo social como hostelería, transporte, turismo o entretenimiento, el gasto con tarjeta mostró una caída significativa, especialmente en Madrid y Baleares, más del 92%. También se observan caídas superiores al 90% en el gasto de los extranjeros.

Desigualdades regionales en el mercado laboral

Según BBVA Research, esta crisis genera desigualdades regionales en términos de empleo cuyos efectos se extenderán más allá de la duración del estado de alarma. La estructura sectorial, la temporalidad y la estacionalidad el mercado de trabajo dan lugar a que las dificultades puedan perdurar durante más tiempo en aquellos territorios con un mayor peso del consumo social en su actividad. Así, los datos de afiliación a la Seguridad Social en los meses de abril y marzo ya muestran que el empleo se contrajo de forma más intensa en las comunidades insulares, mediterráneas y del sur. Sin embargo, en las regiones del centro y norte peninsular, en las que las actividades esenciales y el sector público tienen un mayor peso, la pérdida de afiliación fue menor.

En este contexto, el Servicio de Estudios de BBVA señala la necesidad de medidas que protejan a los colectivos más expuestos a la temporalidad para contribuir a la supervivencia de las empresas y de los puestos de trabajo.

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