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Un torrente de malos datos oficiales sacude al gobierno
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Un torrente de malos datos oficiales sacude al gobierno

miércoles 27 de diciembre de 2017, 21:38h

La comparecencia informal del presidente del gobierno ante los periodistas llega tras un torrente de datos e informes que vienen a cuestionar cómo se están haciendo las cosas en Castilla-La Mancha, en lo económico y en lo social. El dato más favorable, el del crecimiento de la riqueza regional (3,5% en 2016), iba acompañado de otro dato, el que en la Unión Europea se considera prioritario para medir el avance de un territorio, el de la renta disponible de las familias, que no es sino la media de lo que dispone, en teoría, cada persona para gastar o ahorrar a lo largo del año. Y ese dato indica que los castellano-manchegos son los cuartos que menos dinero tienen, sólo por detrás de murcianos, andaluces y extremeños. Y eso sin tener en cuenta que ha crecido la riqueza y a la vez han disminuido los habitantes, lo que permite mejorar los resultados estadísticos. La realidad es que, por cada diez euros de los que disponen el conjunto de los españoles, nosotros tenemos sólo ocho.

El de la riqueza, por tanto, no es un dato para que el gobierno saque pecho. Pero como quiera que abundan los malos resultados, el dato del crecimiento del PIB era la tabla del náufrago. Claro que este gobierno en su interpretación creativa se subió a la tabla para hacer surf. Y hasta consiguió buenos titulares. Pero la realidad es que la aportación pública -es decir, la del propio gobierno- a la riqueza regional mediante los servicios públicos creció un 1,3%, y esa debilidad fue compensada por el sector privado, especialmente por la agricultura.

Ya sabemos lo que dicen las notas de prensa de todos los días -campeones, campeones-. Pero esa es la realidad. Y a un gobierno de izquierdas esa realidad debería hacerle reflexionar. Porque la lectura de ese dato es doble, por un lado la económica -la de menor aportación al crecimiento total- y por otro la social, que refleja que el aumento de la riqueza regional no se traduce en una mejora acompasada de los servicios públicos y, muy al contrario, se amplía la brecha. Da la impresión de que para este gobierno lo social es solamente una excusa, un tema recurrente para conseguir el poder y mantenerse en él.

Ha habido más datos: comercio exterior, ejecución presupuestaria, pago a proveedores, deuda comercial, gasto sanitario, atención a la dependencia… Pero sobre todo, ha quedado al descubierto algo preocupante. Un año más el gobierno ha tenido que aplicar recortes en el gasto social e inversión como consecuencia de su mala gestión. Tan débil es su situación financiera que Castilla-La Mancha ha sido puesta bajo el control reforzado del Ministerio de Hacienda y se le ha apercibido de que o cumple y gestiona bien o sobre ella pende la amenaza de ser intervenida económicamente. Esta situación está reflejada en dos cartas que el Ministerio de Hacienda ha remitido en octubre y diciembre al gobierno regional. El ejecutivo del presidente García-Page -el transparente, el claro- ha ocultado estos escritos como las decisiones y los recortes que ha adoptado a tenor de sus errores de gestión.

Las cartas advierten de que el gobierno regional incumple el déficit y pone en riesgo el cumplimiento de la regla de gasto. Son dos de los tres criterios fiscales que debe cumplir la Comunidad. El tercero es el de la deuda. Clm21.es viene advirtiendo del crecimiento del endeudamiento y de la delicada situación financiera, y lo hace basándose en los informes de expertos independientes y en datos oficiales del Banco de España.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, que es el organismo que vigila que todas las administraciones cumplan sus obligaciones en materia de déficit, regla de gasto y deuda pública (a la que estamos obligados como miembros de la Unión Europea) se descuelga nuevamente esta semana con un informe en el que dice que nuestra región tampoco cumplirá con su obligación en materia de deuda pública. Tres asignaturas de tres suspendidas por el gobierno regional. El ejecutivo autonómico sólo aprueba el recreo, lo del ir y venir, lo de figurar, lo de reunirse con éste y aquel, lo del anuncio, lo del parche para ir tirando, lo de generar titulares para la campaña electoral.

Que está muy bien anunciar que se van a crear más de 4.000 empleos públicos. Claro que esos no serán efectivos hasta la legislatura que viene (le toca pagar al que entre en 2019). El gobierno no ha hablado de la ficha financiera, porque los nuevos empleos pueden suponer más de 100 millones de euros anuales. Y si no hay dinero para pagar las inversiones sanitarias o educativas, ¿de dónde saldrán los fondos?, máxime en un escenario con la incertidumbre de un nuevo modelo de financiación que los expertos estiman que hará caer la financiación regional en más de 200 millones anuales.

El gobierno anda buscando externalizar e incluso privatizar la gestión de los fondos europeos porque no tiene capacidad financiera para gestionarlos. Ha recortado más de 120 millones del gasto social e inversor en menos de mes y medio…

Con esta situación, presumir de que las exportaciones crecen en octubre, que se paga a proveedores en plazo o que se mejora los datos de la dependencia está bien. Pero mejor estaría dar la información en toda su extensión: Crecen las exportaciones, pero las importaciones lo hacen a mayor ritmo, lo que deteriora aún más nuestra balanza comercial (dicho de otra forma, sale más dinero de Castilla-La Mancha del que entra en nuestras relaciones comerciales con el extranjero). Efectivamente se paga a proveedores dentro del plazo legal, pero la realidad de la relación del gobierno con sus proveedores también está marcada, porque a finales de octubre la Junta debía más de 160 millones de euros a sus proveedores y ha necesitado que el gobierno de la nación le facilite casi 300 millones para ir pagando a lo largo del año otras facturas. Mientras que en el conjunto de España en un año se reducen las facturas pendientes de pago, en Castilla-La Mancha aumentan.

Las listas de espera de la sanidad hospitalaria (la quirúrgica) lejos de mejorar empeoran. En dependencia, el gobierno tiene más expedientes sin resolver sobre la mesa que cuando asumió la responsabilidad. Hace tiempo García-Page nos dijo que esto de la sanidad se arreglaba en cuatro meses. Han pasado cuatro veces cuatro y la cosa va a peor. Y lo del Plan de Garantías Ciudadanas, el plan de choque contra la pobreza con dos vertientes, la de atender las emergencias y la de erradicar la exclusión mediante garantías públicas, con fondos públicos, se gestiona a medio gas. En noviembre, más de la tercera parte de las partidas estaban sin empezar a gestionar y salvo los programas de empleo y de mujer –que tienen unos resultados dispares-, el resto dejaban mucho que desear .

Y con esa realidad, la de la ineficacia, a este gobierno sólo le queda hablar de Cospedal. Y el que no se consuela es porque no quiere o porque no está en el socialismo oficial.

Lo de la comparecencia del presidente se agradece. Al menos que sea una vez al año. Pero se echa en falta que en los momentos difíciles haga acto de presencia en el Parlamento y que comparezca formalmente ante los medios. No puede confundir su interés con el interés regional. Y aunque, en ocasiones no sea cómodo, debe hacer acto de presencia, que se vea que está y que tiene las riendas. No sólo está para lo bueno.

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