El informe constata que la creación de empleo ganó tracción en el cuarto trimestre del pasado año, consolidando la recuperación iniciada tras la pandemia y sostenida por la fortaleza del sector servicios. Sin embargo, los indicadores adelantados de afiliación a la Seguridad Social apuntan a una cierta desaceleración en el arranque de 2026, lo que sugiere que el ciclo expansivo podría estar perdiendo intensidad.
Para los autores del estudio, el mercado laboral mantiene un comportamiento resiliente, pero cada vez más dependiente de sectores de bajo valor añadido y de una expansión extensiva del empleo —más trabajadores— en lugar de intensiva —mayor productividad por trabajador—.
La productividad, el talón de Aquiles
El diagnóstico más contundente del Observatorio se sitúa en la productividad. El PIB por ocupado encadena dos trimestres sin crecimiento y continúa por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria. Esto implica que la economía española necesita más trabajadores para generar el mismo nivel de producción, una señal de debilidad estructural.
Esta brecha entre empleo y productividad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento. Si la economía no logra aumentar la eficiencia del factor trabajo, los márgenes empresariales, los salarios reales y la competitividad exterior podrían verse tensionados a medio plazo.
Aumento y estabilización del empleo irregular
Otro de los puntos relevantes del informe es la evolución del empleo irregular, especialmente entre trabajadores extracomunitarios. Según las estimaciones recogidas por FEDEA y BBVA Research, el número de personas en situación laboral irregular se ha duplicado desde 2021, si bien muestra una estabilización desde 2024.
El fenómeno se concentra en actividades con alta intensidad de mano de obra como el trabajo doméstico, la hostelería, la construcción o determinadas ramas manufactureras. Territorialmente, Madrid y Cataluña agrupan una parte significativa de esta realidad. Más allá de la cifra, los economistas advierten de los efectos que esta bolsa de empleo informal puede tener sobre la recaudación, la competencia empresarial y la cohesión social.
Un mercado laboral más inclusivo, pero con retos estructurales
El análisis de fondo del Observatorio dibuja un mercado laboral más dinámico que en etapas anteriores, con menor temporalidad y mayor estabilidad contractual tras la reforma laboral. Sin embargo, persisten desafíos de fondo: baja productividad, desajustes formativos, dependencia sectorial y vulnerabilidad ante una posible desaceleración económica.
En definitiva, FEDEA y BBVA Research describen un mercado laboral que ha ganado fortaleza cuantitativa, pero que aún no consolida un salto cualitativo. La clave para 2026, apuntan, no será tanto cuántos empleos se creen, sino cuánto valor añadido generen.