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La AIReF alerta del aumento del gasto de Castilla-La Mancha por encima de la regla fiscal hasta 2029

La AIReF alerta del aumento del gasto de Castilla-La Mancha por encima de la regla fiscal hasta 2029
(Foto: AIReF)

  • La región puede cerrar 2026 y 2027 con saldo positivo, pero el organismo fiscal advierte de que el ritmo de gasto compromete el cumplimiento de la regla fiscal y proyecta desviaciones hasta 2029

Por CLM21
jueves 5 de noviembre de 2026, 11:38h

Castilla-La Mancha se encuentra ante una paradoja presupuestaria: las cuentas regionales pueden presentar superávit y, al mismo tiempo, incumplir la regla de gasto. Es la principal conclusión que se desprende del último análisis de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que sitúa a la comunidad ante un escenario de mayor presión sobre el gasto estructural en los próximos ejercicios.

El informe sobre los proyectos y líneas fundamentales de los presupuestos de las comunidades autónomas para 2027, publicado el 4 de noviembre, eleva el crecimiento previsto del gasto computable de Castilla-La Mancha hasta el 4,5% en 2026 y el 6,5% en 2027, frente a unos límites de referencia del 3,5% y el 4%, respectivamente. La desviación es especialmente significativa en 2027, cuando el gasto crecería 2,5 puntos por encima del límite.

La cuestión adquiere relevancia porque el incumplimiento no procede de una situación de déficit. Al contrario, la AIReF estima que Castilla-La Mancha cerrará 2026 con un superávit equivalente al 0,4% del PIB y 2027 con un saldo positivo del 0,7%. El problema es que, con un crecimiento del gasto superior al permitido, la comunidad estaría utilizando menos margen fiscal del que podría generar su posición presupuestaria.

Más gasto, aunque haya superávit

La diferencia entre saldo y regla de gasto resulta clave para interpretar las cuentas autonómicas.

Un superávit significa que los ingresos superan a los gastos en términos de capacidad o necesidad de financiación. La regla de gasto, en cambio, limita cuánto puede crecer una parte determinada del gasto público con independencia de que exista margen presupuestario.

En el caso castellano-manchego, la AIReF calcula que el gasto computable alcanzará unos 8.700 millones de euros en 2026 y 9.300 millones en 2027. Con el crecimiento previsto por el organismo, la comunidad rebasaría los límites establecidos para ambos ejercicios.

La diferencia entre ambos escenarios tiene un coste fiscal. Según la AIReF, si Castilla-La Mancha ajustara el crecimiento de su gasto a los límites actuales, podría alcanzar un superávit del 0,6% del PIB en 2026 y del 1,2% en 2027, frente al 0,4% y 0,7% que actualmente estima para la comunidad. Es decir, el cumplimiento de la regla de gasto permitiría mejorar en cinco décimas el saldo previsto para 2027.

No se trata, por tanto, únicamente de una cuestión formal de cumplimiento de una regla fiscal. El ritmo de gasto determina también el margen presupuestario que queda disponible para afrontar futuras necesidades.

La diferencia entre las cuentas de la Junta y las de la AIReF

Uno de los elementos más relevantes del informe es la distancia entre las previsiones de la Junta y las de la AIReF.

El proyecto de Presupuestos de Castilla-La Mancha contempla alcanzar el equilibrio presupuestario en 2027, mientras que la previsión de cierre actualizada remitida posteriormente por la comunidad eleva el superávit hasta el 0,9%. La AIReF, por su parte, calcula un superávit del 0,7%.

La discrepancia más importante aparece, sin embargo, en el gasto.

La Junta considera que el crecimiento del gasto computable se situará en el límite permitido, mientras que la AIReF estima una evolución considerablemente superior. El organismo explica que parte de las diferencias proceden de que la comunidad maneja un volumen de empleos inferior al previsto por la AIReF y considera una mayor proporción de gastos financiados con fondos finalistas.

El proyecto presupuestario presenta además un nivel de recursos y, especialmente, de empleos no asociados a fondos finalistas "muy superior" al previsto por la AIReF. De materializarse esas previsiones, advierte el organismo, la desviación respecto al límite del 4% podría ser incluso mayor.

Aquí se encuentra uno de los principales riesgos que señala el informe: que las previsiones presupuestarias regionales descansen sobre una ejecución del gasto más contenida de la que históricamente o con la información disponible considera probable el supervisor fiscal.

Personal y gasto corriente presionan las cuentas

La presión sobre el gasto no procede exclusivamente de inversiones. La AIReF prevé que los empleos de Castilla-La Mancha, sin incluir los financiados por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, aumenten un 7% en 2027 y alcancen el 17,1% del PIB regional.

Uno de los principales factores será el capítulo de personal. La remuneración de los asalariados crecerá también un 7%, como consecuencia de la actualización de las retribuciones derivada de la normativa estatal y de las medidas adoptadas por la propia comunidad.

A ello se añade un aumento estimado del 5% en gastos de funcionamiento, farmacia, conciertos y otros empleos corrientes.

El capítulo de capital crecerá un 9%, impulsado en buena medida por la ejecución de fondos europeos. El gasto de inversión, por tanto, seguirá teniendo un papel relevante, pero la advertencia de la AIReF se extiende también a los componentes más estructurales del presupuesto.

Entre las medidas que tendrán impacto sobre el gasto se encuentra la reactivación de la carrera profesional en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, con efectos en 2027 y un coste adicional estimado de 48 millones de euros, a lo que se suma el impacto del acuerdo marco con los sindicatos sobre las retribuciones básicas.

Los ingresos crecen, pero no compensan el ritmo del gasto

La AIReF prevé que los ingresos de Castilla-La Mancha, sin incluir los fondos del PRTR, aumenten un 8% en 2027, hasta representar el 17,9% del PIB regional.

El principal impulso procede de los recursos del sistema de financiación autonómica, que crecerían un 10% de acuerdo con las cantidades comunicadas por el Ministerio de Hacienda.

Los ingresos tributarios restantes aumentarían alrededor de un 2%, mientras que los recursos no tributarios crecerían un 5%, condicionados, entre otros factores, por la evolución de los fondos europeos y las transferencias estatales.

Por el lado del gasto, sin embargo, el incremento previsto es del 7%, hasta alcanzar el 17,1% del PIB.

La fotografía que ofrece la AIReF es, por tanto, la de una comunidad con una evolución favorable de sus ingresos, pero con un crecimiento de los empleos suficientemente elevado como para tensionar las reglas fiscales.

La advertencia no termina en 2027

El principal elemento de fondo del informe es que el riesgo no se limita a los dos próximos ejercicios.

La AIReF mantiene el riesgo de desviación de la regla de gasto en 2028 y estima que el gasto computable crecerá un 5,5% ese año, frente a un límite del 3,8%. Para 2029 calcula un incremento del 4,7%, frente a una referencia del 3,6%.

La evolución dibuja así una secuencia de varios ejercicios en los que el gasto crecería por encima de la tasa de referencia.

La propia AIReF proyecta que Castilla-La Mancha alcanzaría en 2031 un superávit del 0,4% del PIB en un escenario de políticas constantes. Pero la senda no es completamente estable: a partir de 2029 se produciría un ligero deterioro del saldo, asociado a las rebajas fiscales adoptadas, la reducción de los fondos europeos tradicionales y el incremento de los gastos de capital.

La deuda, por su parte, presenta una evolución más favorable. La AIReF calcula que la deuda pública de Castilla-La Mancha bajará desde el 28,4% del PIB registrado en 2025 hasta el 24,6% en 2027, fundamentalmente por el efecto del crecimiento del PIB y, en menor medida, por los saldos fiscales positivos.

A más largo plazo, la ratio continuaría descendiendo, aunque permanecería por encima del nivel de referencia del 13%, situándose alrededor del 19% del PIB en 2031.

Rebajas fiscales y más gasto estructural

El segundo foco de preocupación de la AIReF se encuentra en la combinación de nuevas rebajas fiscales y medidas que incrementan el gasto de carácter permanente.

El organismo ya había advertido en febrero de que el Plan Económico-Financiero de Castilla-La Mancha no incorporaba medidas correctoras suficientes para sustentar el cumplimiento de la regla de gasto. En aquel momento estimaba que el gasto computable crecería un 4,8% en 2026.

En julio volvió a señalar carencias en el plan y mantuvo el riesgo de desviación para 2027. Y en septiembre Castilla-La Mancha figuró entre las comunidades que se apartaron de la recomendación de adoptar medidas concretas para garantizar el cumplimiento de la regla de gasto nacional en 2026.

La nueva evaluación supone, por tanto, una continuidad de la advertencia más que un cambio de diagnóstico.

La AIReF considera que las rebajas fiscales permanentes reducen ingresos estructurales y que los incrementos permanentes de gasto necesitan una fuente de financiación igualmente estructural si se quiere preservar el equilibrio de las cuentas a medio plazo.

Por ello, recomienda a Castilla-La Mancha que no adopte nuevas medidas que incrementen estructuralmente el gasto primario neto de medidas de ingresos sin una financiación permanente que las respalde.

Una cuestión de margen fiscal

La lectura económica del informe va más allá del porcentaje concreto de cumplimiento de la regla de gasto.

Castilla-La Mancha presenta actualmente una posición fiscal relativamente favorable: la AIReF prevé superávit, crecimiento de los ingresos y reducción de la deuda sobre PIB. Pero simultáneamente detecta una dinámica de gasto que reduce el margen disponible para absorber futuros shocks, menores transferencias europeas, aumentos de costes financieros o nuevas necesidades de gasto.

El problema aparece cuando el gasto que crece por encima de la regla se convierte en gasto estructural. En ese escenario, la mejora coyuntural de los ingresos puede ocultar una mayor rigidez presupuestaria futura.

La propia AIReF estima que el cumplimiento de los límites de gasto permitiría a Castilla-La Mancha acumular un saldo considerablemente más favorable en 2027. La cuestión, por tanto, no es si la comunidad tiene previsto cerrar con déficit, sino cuánto margen presupuestario está dispuesta a consumir para financiar el crecimiento del gasto actual.

El escenario plantea además una tensión entre las previsiones de la Junta y las del supervisor fiscal. Mientras el Gobierno regional confía en que el gasto computable se mantenga dentro de los límites, la AIReF observa un riesgo de desviación que se prolonga hasta 2029.

La diferencia será especialmente relevante cuando desaparezca parte del impulso de los fondos europeos y los ingresos extraordinarios pierdan peso. En ese momento, la capacidad de mantener los servicios públicos, las inversiones y las nuevas medidas fiscales dependerá en mayor medida de ingresos estructurales y de la evolución de los gastos permanentes.

La advertencia de la AIReF se resume así: tener superávit no significa disponer de barra libre para aumentar el gasto. Y para Castilla-La Mancha, el reto de los próximos presupuestos no será únicamente cerrar las cuentas en positivo, sino conseguir que ese saldo sea compatible con una senda de gasto sostenible y con margen suficiente para los ejercicios siguientes.

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