Los datos publicados este viernes por el Banco de España muestran que el empeoramiento no responde a un único factor, sino a una combinación de menor saldo positivo en el comercio de bienes y servicios y un aumento significativo del déficit de rentas, dos elementos que han reducido de forma notable la capacidad de generación de recursos procedentes del exterior.
El turismo evita un deterioro aún mayor
El único componente que mantiene una evolución claramente positiva es el turismo. La balanza de turismo y viajes generó un superávit de 7.600 millones de euros en mayo, un 10,1% superior al registrado un año antes.
Sin embargo, ese incremento ha resultado insuficiente para compensar el resto de partidas. La balanza conjunta de bienes y servicios redujo su superávit hasta los 5.700 millones de euros, frente a los 8.400 millones de mayo de 2025, lo que supone una caída del 32%.
En la práctica, esto significa que el incremento del gasto de los visitantes extranjeros continúa aportando divisas a la economía española, pero la evolución del comercio internacional de mercancías y otros servicios está deteriorando parte de ese beneficio.
Las rentas se convierten en el principal foco de debilidad
Uno de los elementos más relevantes de las cifras publicadas por el Banco de España es el fuerte incremento del déficit de rentas primaria y secundaria.
Este saldo negativo alcanzó los 3.900 millones de euros, frente a los 2.100 millones del mismo mes del año anterior.
Dentro de este apartado se incluyen, entre otros conceptos, los pagos de dividendos e intereses al exterior, las rentas del trabajo, determinadas transferencias internacionales y diversas prestaciones sociales, cuya evolución ha reducido de forma significativa el saldo exterior de España.
Para una economía con un elevado volumen de inversión extranjera, un aumento de estos pagos implica que una mayor parte de la riqueza generada termina saliendo del país.
Menor capacidad de financiación frente al exterior
La suma de la cuenta corriente y la cuenta de capital determina la capacidad de financiación de la economía española, es decir, el excedente de recursos que el país puede destinar al exterior una vez cubiertas sus necesidades internas.
En mayo, ese saldo conjunto se situó en 2.900 millones de euros, muy por debajo de los 7.500 millones registrados un año antes.
Aunque España continúa presentando capacidad de financiación —lo que significa que sigue ingresando más recursos del exterior de los que necesita financiar fuera—, el margen se ha reducido de manera considerable.
La cuenta de capital, por su parte, mantuvo estable su superávit en 1.100 millones de euros y apenas alteró el resultado final.
Una tendencia que apunta a un menor colchón económico
La comparación acumulada de los últimos doce meses confirma que no se trata únicamente de un mal dato puntual. Hasta mayo de 2026, la capacidad de financiación de la economía española asciende a 60.600 millones de euros, frente a los 67.600 millones acumulados un año antes.
Aunque la economía mantiene una posición exterior positiva, la pérdida de alrededor de 7.000 millones de euros en apenas un año refleja un menor colchón financiero para afrontar un contexto internacional marcado por la incertidumbre comercial, la elevada factura energética y el encarecimiento de los costes financieros.