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Tercer intento de Liberbank y Unicaja para fusionarse y convertirse en el quinto banco del país
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Tercer intento de Liberbank y Unicaja para fusionarse y convertirse en el quinto banco del país

  • Las entidades confirman que han retomado el proyecto de fusión que daría un banco con 105.000 millones de activos, 1.607 oficinas y 9.344 empleados

lunes 05 de octubre de 2020, 12:55h
Casi dos años después del inicio de la primera operación de fusión, Unicaja y Liberbank vuelven a explorar la posibilidad de unión de las dos entidades. Es el tercer intento, que de fraguar situaría a la entidad resultante como la quinta del país, con unos activos valorados en 105.000 millones, una plantilla de 9.344 empleados y 1.607 oficinas, unos beneficios (en el primer semestre de 2020) de 101,7 millones de euros y casi 5.000 millones de activos deteriorados. Ambos bancos han confirmado esta mañana esos contactos en sendos comunicados remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, con redacciones prácticamente idénticas.
En concreto, la emitida por Liberbank dice literalmente: “Ante las informaciones aparecidas en diversos medios periodísticos y en varios documentos de analistas, Liberbank informa que, dentro del análisis estratégico que habitualmente lleva a cabo, se incluye el estudio de posibles operaciones de integración que permitan optimizar el valor de la compañía. En este contexto, Liberbank confirma contactos preliminares con Unicaja Banco, sin que, hasta el momento, haya adoptado ninguna decisión al respecto”.

Este es el tercer intento de un proyecto iniciado en junio de 2018, cuando pro primera vez la malagueña Unicaja y la asturiana Liberbank exploran la vía de la fusión. En diciembre de 2018 salta a los medios la primera información sobre las conversaciones de cara a la fusión de ambos bancos.

Poco después, entró en juego en la operación Abanca, que se interesó por llegar a la fusión con Liberbank desplazando del tablero a Unicaja. El banco resultante de las antiguas cajas gallegas pretendía llevar a cabo la operación mediante una Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA) lanzada a los inversores privados (la familia Masaveu 5,5% del capital, los fondos de inversión Norges Bank con el 3,3% y Oceanwood con el 33%), pagando por la acción un 40% por encima de la cotización oficial. Un primer paso que le abriría el camino para una vez adquirido el 30% de las acciones ejecutar otra OPA para hacerse con el control de las participaciones de los sectores institucionales y cerrar este segundo tramo mediante canje de participaciones.

La operación se frustró cuando Unicaja filtró que Abanca iba de farol, lo que propició que la Comisión Nacional del Mercado de Valores requiriera a Abanca un compromiso fehaciente sobre sus intenciones, al entender que los anuncios de Abanca y su comunicación a la CNMV no suponían un anuncio de la OPA ajustado a la normativa. La requisitoria de la CNMV llegaba también tras la posición de alguno de los accionistas de referencia de Liberbank señalando que la operación no cumplía con el rigor necesario del mercado El requerimiento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores daba tiempo a Liberbank y Unicaja a ultimar su proyecto de fusión que ya está muy avanzado.

Desbaratada la incursión de Abanca, continuaron las conversaciones entre Unicaja y Liberbank, sobre la base de una fusión que podría fraguarse bajo la pretensión de Unicaja en un equilibrio o reparto del 40% para el banco asturiano y el 60% para el malagueño, mientras que los asturianos estaban decididos a no bajar del 45% en la entidad resultante. Esa era al menos la pretensión de Liberbank, quedando como flecos pendientes, la distribución del poder en el seno de la resultante. Ese desacuerdo hizo que la operación no llegara a fraguar y que en mayo de 2019 se rompieron las negociaciones.

Otra de las razones que hizo naufragar la fusión fue la exigencia del Banco Central Europeo de que se produjese una ampliación de capital. Esa exigencia venía determinada para tratar de fortalecer la entidad resultante. Y se produjo en una situación de mercado en la que los bonos de renta italiana en manos de las dos entidades estaban en minusvalías, unos bonos que sumaban 7.500 millones de euros. Las plusvalías generadas gracias a la política del Banco Central permitían que la deuda italiana dejara de consumir capital del banco malagueño y que la ampliación de capital fuera más modesta y simplemente respondiera a un criterio político del supervisor. Esta mejora, permitía flexibilizar las posiciones que mantenía Unicaja sobre el canje de participaciones.

Abanca retomó su objetivo de absorber Liberbank y salió al mercado para captar fondos para ejecutar toda la operación en metálico y descartar el canje de acciones con el sector institucional su Oferta Pública de Adquisición y no llevar a cabo canje de acciones, lo que dejaría fuera a los accionistas de referencia.

Saneamiento de balances y reducción de costes

Durante los últimos dos años, Liberbank aceleró su hoja de ruta de reducción de costes para mejorar su margen de explotación y de saneamiento de sus activos tóxicos, en su mayoría provenientes de la CCM.

Durante el primer semestre de 2019, mantiene la senda de fortalecimiento de sus balances a costa de la mejora de sus beneficios, que llegan a 73 millones y caen un 14%. La primera mitad del año pasado la cerró con una reducción del 15% de sus oficinas y del 6,5% de empleados. Había rebajado sus activos deteriorados en un 28% y bajado la ratio de morosidad en 2,7 puntos hasta situarla en el 4,1%. Respecto a la actividad bancaria, sus depósitos se habían reducido un 2,5% y la actividad crediticia se había ampliado en un 5,4%.

Un año después, cierra el primer semestre de 2020 con una nueva reducción de beneficios, del 43,8%, hasta quedarse en 40,8 millones. La ratio de morosidad se rebaja al 3,1%, los activos deteriorados se quedan en 2.159 millones de euros, de los que se cubren 1.071 millones. Las oficinas son 579, tres menos que un año antes y la plantilla es de 3.070 personas, 95 menos que en junio de 2019. Los activos de la entidad totalizan 45.824 millones.

Por su parte, Unicaja presentaba al cierre de la primera mitad de 2020 unos activos de 63.002 millones de euros, unos beneficios de 60,9 millones, un 47,5% por debajo de un año antes. La tasa de morosidad es del 4,5%, tres décimas menos que en junio de 2019. La entidad malagueña tiene 1.028 oficinas, 18 menos (-1,7%) que un año antes y 6.274 empleados de media, 445 menos que en el primer semestre de 2019 (-6,6%). Del personal del grupo, 5.952 son del banco (Unicaja Banco).

Los activos no productivos, los tóxicos suman 2.795 millones, tras reducirse en 873 millones (-23,8%) en los últimos doce meses.
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