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El gobierno regional se viste de negro contra la UCLM y su presidente se abre hueco en la lista a las europeas
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El gobierno regional se viste de negro contra la UCLM y su presidente se abre hueco en la lista a las europeas

jueves 02 de noviembre de 2017, 20:27h

Anda el gobierno regional preparando el asalto a la Universidad y el presidente el asalto a Bruselas. Quiere el gobierno controlar la Universidad y el presidente hacerse un hueco en la lista al Parlamento Europeo. García-Page se ha traído a Toledo al eurodiputado Sergio Gutiérrez como secretario de organización del PSOE-PSCM para que se dedique en cuerpo y alma al partido en Castilla-La Mancha, dice que en ello va en juego las elecciones autonómicas de 2019, que coincide con las europeas. Y si Pedro Sánchez quiere o las encuestas no dan la mayoría, García-Page ya tiene un hueco en la lista al Parlamento Europeo. Ese es el aspecto más destacado -el no escrito- en el congreso regional del PSOE-PSCM, donde otra de las cuestiones de interés ha sido el paso atrás dado por el actual motor del socialismo regional, el presidente de las Cortes Jesús Fernández Vaquero.

El gobierno quiere controlar el corazón intelectual de Castilla-La Mancha y para ello se ha propuesto someter a una institución que goza por ley y tradición de plena autonomía, pero que no se ha convertido en comparsa del ejecutivo, sino que mantiene la esencia de lo que debe ser la Academia: la masa crítica y reflexiva de una sociedad, independiente y sin ataduras. La acción del gobierno es la versión renovada del “¡Muera la inteligencia!”, una válvula de escape de la mediocridad acomplejada.

El gobierno ha decidido enviar a sus hombres de negro a la Universidad, ejercer el control financiero a través de uno de los altos cargos del gabinete de García-Page, el interventor de la Junta, que llegó al puesto con el mérito y la capacidad de haber sido concejal de Toledo en el equipo de García-Page.

Es el mundo al revés. El gobierno, que tiene las finanzas patas arriba e incumple año tras años sus obligaciones de mantener unas cuentas saneadas, en vez de dedicar sus esfuerzos a la tarea, quiere dedicar tiempos a saber de las finanzas de la Universidad. Y para ello ha decidido modificar la ley de Hacienda a través de la ley de presupuestos y aplicar medidas para controlar financieramente a la Universidad. El gobierno no puede entender cómo, a pesar de los recortes que aplica a la financiación de la Universidad, la Universidad subsiste y lo hace sin plegarse al ordeno y mando del gobierno. Por otro lado, el gobierno quiere emplear a la Universidad como aval intelectual de sus acciones políticas y para ello necesita ejercer el control sobre la misma, no vaya a ser que cuando se hagan estudios y planteamientos sobre la emergencia social o la dependencia -por poner dos ejemplos- el informe de la Academia deje en mal lugar al gabinete.

Las medidas coercitivas del equipo de García-Page han causado gran malestar en el claustro académico. No se trata sólo de saber cómo se gasta el dinero que recibe de la Junta (y que el gobierno conoce o puede conocer a través del Consejo Social de la Universidad, donde está representado), el presidente García-Page quiere tomar el control por ley y “evaluar que la actividad y los procedimientos se realizan de conformidad con los principios de legalidad y buena gestión financiera”, un control externo que está reservado al Tribunal de Cuentas. Este deseo de control ha motivado el único reproche serio que hasta ahora ha hecho el Consejo Consultivo a las leyes presupuestarias de García-Page.

Había presumido el gobierno de haber cumplido el déficit por primera vez en muchos años y ha sido que no. No lo era antes, porque en los datos provisionales alcanzó un déficit del 0,72 por ciento, en lugar del 0,70%, pero se podía admitir, porque eran apenas poco más de 4 millones de euros. Pero lo cierto es que han sido 45 millones, el 0,82%, y eso sí trae consecuencias. Cuando se quedaron en el 0,72 buscaron un chivo expiatorio de esas dos centésimas y responsabilizaron en privado a la Universidad -lo publicó clm21.es- Y es que lo de este presidente con la Universidad es obsesivo compulsivo y busca el choque entre instituciones, algo que nunca debe hacer un presidente.

Primero se llamó a andanas con el coste de las nuevas titulaciones -las que puso en marcha José María Barreda, pero que no se llegaron a cubrir financieramente-. Luego recortó los fondos para el normal funcionamiento de la Institución Académica. Más adelante siguió con el recorte para tratar de asfixiarla. Después hicieron responsable a la Universidad de la mala gestión financiera de la Junta… Todo un dislate. Claro que lo que estaba detrás de ese dislate es ese deseo de controlar la institución. Y ahora, lo último: preparar un informe tendencioso contra la Universidad y filtrarlo a algún medio afín.

Sabe el presidente -García-Page, claro- que Castilla-La Mancha incumplió el déficit en 2016 por la nefasta gestión que su gobierno hizo de los fondos europeos. Nos dicen que no sólo fue una cuestión de cambio de criterio de la Intervención General del Estado -como había apuntado “el mago”-, que fue un caos grave e insalvable (para más información consultar en la Oficina de la Comisión Europea en Madrid).

Un caos que en el tema de fondos europeos agrícolas lo dejó patente la diputada María Dolores Merino en el pleno de las Cortes, cuando dio a conocer que el gobierno mantiene en gestión cero en 29 de las 56 medidas previstas en el Programa de Desarrollo Rural y desveló que “Castilla-La Mancha ha tenido que devolver 150 millones a Bruselas porque no pagan y deben 400 millones a los agricultores”. La propia Comisión ha hecho una advertencia a Castilla-La Mancha porque va a perder dinero por una mala gestión.

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