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El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, con la consejera de Economía, Patricia Franco, durante el viaje oficial a la región china de Sichuan de la semana pasada.
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El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, con la consejera de Economía, Patricia Franco, durante el viaje oficial a la región china de Sichuan de la semana pasada. (Foto: Miguel Ángel Moreno /JCCM)

Tres años de cambio económico: CLM, de las regiones más dinámicas a entrar en desaceleración y destruir empleo

lunes 09 de julio de 2018, 22:48h
El que se ha convertido en uno de los dos centros de estudios de cabecera del equipo económico del gobierno regional del presidente Emiliano García-Page, el BBVA Research, publicaba hace tres años los datos de la situación económica que se encontró el actual presidente cuando accedió al cargo: “La recuperación de la economía castellano-manchega se ha acelerado y la sitúa entre las regiones más dinámicas”. Este era el titular del informe de situación emitido el 10 de septiembre de 2015 con los datos registrados en el primer semestre de ese año, justo antes de que García-Page fuera investido presidente. Esa era la herencia que recibía el nuevo equipo.
Y efectivamente, la economía regional había tocado suelo en 2014 tras una caída acumulada en los 8 años anteriores del 11,4%. El PIB de Castilla-La Mancha se había reducido de los 40.389 millones de euros en 2008 a los 35.766 millones en 2014. Y sentadas las bases en 2013 y 2014 para el cambio de tendencia y de ciclo, en 2015 la economía regional creció un 3,5%, con un fuerte tirón en el primer semestre del año que se apuntó un crecimiento del 2%, por encima de la media nacional, que se frenó en el tercer trimestre.

El retroceso económico con la crisis se dejó sentir con dureza en la población. Desde 2008 hasta 2014 se destruyeron 125.500 puestos de trabajo, el 15% del total que tenía la Comunidad Autónoma. Ese desastre hizo que personas que antes permanecían al margen del mercado de trabajo trataran de buscar un empleo para llevar el jornal a la familia, hasta el punto de que la población activa llegó a subir un 4,3% entre 2008 y 2011.

El número de parados no dejó de crecer desde finales de 2008 hasta 2013. Cuando el PP asumió el gobierno en 2011 el número de parados había crecido, en tan sólo tres años y medio, en un 60,65%. Faltaban por llegar los años duros de la crisis. El primer trimestre de 2013 fue el más negro; el paro llegaba a su máximo 317.800 personas, mientras todavía seguía el cierre de empresas y los juzgados se llenaban de procedimientos concursales. Desde marzo de 2013, cuando se marcó el punto de inflexión, a junio de 2015, las políticas económicas permitieron que se recuperaran 51.200 empleos netos, lo que suponía una bajada de más del 16% desde la cota de máximos. En el último año en el gobierno, el PP había logrado reducir el paro en 21.600 personas y afianzar una tendencia descendente de forma continuada.

Ese era el ciclo económico que se encontró Emiliano García-Page cuando inició su gestión: economía en crecimiento y por encima de la media nacional y reducción consolidada del paro trimestre a trimestre. Una economía creciendo al 1% trimestral y una reducción continuada del paro con 266.600 desempleados. Tres años después el crecimiento económico se ha desacelerado. Castilla-La Mancha ha bajado el ritmo. En 2017 creció un 2,5% mientras que el conjunto de España lo hizo un 3,1%. Fue la tercera economía regional que registró menor dinamismo En el primer trimestre de 2018 el dato de crecimiento de la economía regional se sitúa en el 0,5% frente al 0,7% nacional, siendo nuevamente la tercera Comunidad con menor crecimiento El porcentaje de crecimiento del primer trimestre de 2018 es la mitad del que se registró en el mismo periodo en 2015.

Ese frenazo de la economía se ha dejado sentir en el empleo. A finales del primer trimestre del año se contabilizaban 202.700 parados, son 24.100 menos de los que había en junio de 2015, pero 21.700 más de los que había a finales de septiembre de 2017. En seis meses, con el frenazo del crecimiento económico, el paro ha subido 21.700 personas (12%) desde los 181.000 castellano-manchegos a los 202.700.

Se espera que la próxima Encuesta de Población Activa, que se hará pública a final de mes muestre una recuperación gracias fundamentalmente a las contrataciones registradas durante el mes de junio. Sin embargo, según los estudios, el principal problema del mercado de trabajo que la economía regional debe corregir para retroalimentar el desarrollo económico es acabar con el elevado índice de temporalidad en la contratación, que supera el 90%. Una temporalidad que afecta no sólo al sector privado, también al público. Otros de los problemas estructurales del mercado de trabajo regional lo presentan: la elevada tasa de paro femenino y de personas mayores de 45 años. Los planes de empleo público de carácter temporal que ha impulsado el gobierno actual logran incidir en este colectivo de más edad, pero de forma temporal.

El soporte principal del crecimiento regional desde 2015 es la fortaleza que ha mostrado el consumo privado. Otro de los factores era y sigue siendo la aceleración del crecimiento de la demanda externa de bienes castellano-manchegos. Dicha recuperación proviene no sólo de las exportaciones del sector de alimentación, sino también de las de bienes de equipo y de consumo, incluso a pesar de la lenta recuperación de la actividad en la zona euro. El tercer elemento para el crecimiento es el de la evolución del turismo. Todo ello, con un viento de cola a favor de la economía nacional e internacional, con una reducción de los costes de la energía, una depreciación del euro y una política monetaria del Banco central Europeo que ha permitido reducir los costes de financiación y abrir el crédito a empresas y familias.

Las exportaciones terminaron 2017 con un porcentaje de crecimiento ligeramente por encima del nacional, pero en el primer trimestre de este año se produjo un retroceso de las ventas respecto al mismo periodo del año pasado. En abril se corrigieron los datos y la evolución del mercado exportador volvió al terreno positivo, aun así el aumento de las exportaciones (3,7%) en el primer cuatrimestre se queda por debajo del nacional (3,1%). En cuanto al sector turístico, empieza a dar ciertos signos de desaceleración, especialmente del visitante extranjero, que está siendo compensado por el turista nacional.

El sector industrial crece en tasa por debajo de la media nacional, han bajado los pedidos y la subida de los costes energéticos en los últimos meses se está dejando sentir en los precios. En el primer cuatrimestre la producción de la industria castellano-manchega ha crecido un 1,1% frente al 3% nacional. En el primer cuatrimestre del año pasado la producción de las industrias regionales creció un 0,9%, fundamentalmente por la caída de la producción de la energía. En 2016, el crecimiento fue del 3,4% y en 2015 del 3,6%.

Uno de los indicadores que sirve para tomar el termómetro a la economía regional es el del dinamismo empresarial. Los datos registrales sobre la creación y cierre de empresas dan signos de cierto deterioro, con el mayor índice de los últimos años en cierre de compañías. En el primer cuatrimestre se han cerrado 240 compañías un 57,9% más que en el mismo periodo de 2017, es el peor dato desde que se iniciaron los registros regionalizados, por debajo incluso de los años duros de la crisis, cuando sectores empresariales como el de la cerámica o el de las puertas en los que la región era líder se hundieron con la caída de la construcción Además, 2017 fue el peor año en creación de empresas desde que existen registros. El año pasado se crearon en nuestra región 2.618 compañías, 358 menos que las registradas en 2016.

No sólo no se crean más empresas que antes, sino que el ritmo de caída anual es el mayor desde 2009. En 2017 la tasa interanual del dinamismo empresarial fue del -12,03%. Sólo en 2009, con el inicio de la crisis y después de un 2008 muy prolífico en nuevas sociedades, se dio una bajada mayor. Desde 2010 a 2013 se produjo un repunte de creación de nuevas empresas. La tendencia cambió en el bienio 2014-2015.

En los dos años y medios últimos, desde la toma de posesión del presidente García-Page el 4 de julio de 2015, se han creado en Castilla-La Mancha 6.854 sociedades. En los dos años inmediatamente anteriores y con la crisis golpeando la economía regional el dinamismo empresarial contabilizó 7.405 sociedades, 551 más (8,04%) que bajo el mandato del presidente García-Page.
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